El río Luján agredido por contaminación otra vez

Continúa la problemática detectada hace dos semanas en Jáuregui, con presencia de algas y mortandad de peces. Producto de la correntada, el fenómeno se trasladó a Luján. La Municipalidad habló de contaminación externa.

Las crónicas se repiten más o menos con las mismas características. Los episodios de contaminación que afectan al río Luján llevan décadas y cada tanto emergen porque se vuelven evidentes con una mera observación. Así ocurre desde hace dos semanas, cuando comenzaron a detectarse algas que cubrieron la superficie acuática a la altura de Jáuregui, fenómeno acompañado en ese momento por una importante mortandad de peces.

Producto de las lluvias que incrementaron las corrientes, esa masa vegetal se trasladó en los últimos días hacia la ciudad de Luján.

A comienzos de febrero, la Municipalidad difundió un primer informe. Allí se comunicó la intervención de distintos especialistas, quienes marcaron que no se estaba en presencia de cianobacterias -motivo por el cual no se podía considerar que hubiera toxicidad en el río debido a este microorganismo-, “sino que se está en presencia de una fuerte proliferación de algas y plantas acuáticas debido a las continuas altas temperaturas y bajo caudal del río”.

Esta semana se dio a difusión un nuevo comunicado: “Los resultados obtenidos a partir de las muestras realizadas confirman el proceso de eutrofización (enriquecimiento excesivo de nutrientes) señalado oportunamente, el cual tiene su origen por condiciones naturales potenciado por actividades antrópicas”. En palabras menos técnicas, esto indica que a ciertas condiciones naturales que incidieron en la generación del fenómeno (bajo caudal y altas temperaturas), se debe sumar contaminación humana. De todas maneras, el gobierno local no comunicó ni especuló cuáles pueden ser los efluentes tóxicos que potenciaron la situación contaminante de las aguas del río, ni en qué región o zona se pudo haber generado.   

El Municipio agregó que “continúan monitoreando de forma constante, junto a Defensa Civil, el estado de situación del río, elevando las observaciones a la mesa de trabajo constituida para analizar este fenómeno, y de la cual forman parte, el Comité de Cuenca del Río Luján (COMILU); la Universidad Nacional de Luján (INEDES - CONICET), el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, y la Autoridad del Agua (ADA)”.

ETERNO RETORNO

Este tipo de situaciones pueden rastrearse desde hace, por lo menos, cuatro décadas. Cada tanto el río registra fenómenos que se vuelven evidentes porque emergen a la superficie, ya sea mediante un cambio de coloración (como el verde actual producto de las algas), la presencia de espuma o la mortandad masiva de peces. En ocasiones se han dado más de un componente a la vez. Y siempre aparecen condiciones naturales potenciadas por acciones humanas de contaminación.

“Hacía largo tiempo que el Luján no nos deparaba el repelente, lastimoso e irritante espectáculo de otras veces constituido por tandas y tandas de peces muertos, flotando en sus aguas boca y panza arriba, con ésta muy hinchada por los gases contenidos en su interior y despidiendo nauseabundos e inaguantables olores. La última vez que ello ocurrió fue en 1969, para luego transcurrir casi una década sin que el insólito y macabro fenómeno volviese a producirse, aunque peces muertos volvieron a verse en el río, pero casualmente y en una cantidad insignificante, no anormal”, describía EL CIVISMO en 1978. Una de las tantas crónicas escritas en las últimas décadas.