La directora del complejo museográfico destacó la figura de Enrique Udaondo como pionero y visionario de la museología.
La directora del Complejo Museográfico Enrique Udaondo, Viviana Mallol, se refirió a la figura de quien fuera el primer director del museo, al haberse cumplido un nuevo aniversario de su nacimiento.
Enrique Udaondo nació en la Capital Federal el 11 de junio de 1880, hijo de Adela Peña Zelaya y Melitón Udaondo Ortiz Basualdo. Fue un gran estudioso de la historia argentina, en especial la cultural y religiosa. Fue un pionero de la museología y, gracias a su trabajo, se crearon los museos de Chascomús, Dolores, San Antonio de Areco, y San Nicolás, entre otros.
“No solo, para Udaondo, el museo debía ser un lugar de memoria de la Argentina sino también debía colaborar con los propósitos educativos de las escuelas. Claramente lo afirmó en una de sus ponencias en el II Congreso Internacional de Historia de América, en la que alegaba que los museos debían transformarse en ‘escuelas de enseñanza’ y que había que estar de forma permanente en contacto con el público. Como herramienta didáctica acompañaba las referencias de los objetos con ilustraciones, que él mismo pautaba a los artistas, de este modo contribuían a consolidar el sentido histórico de la narración y el museo se convertía en una institución productora de imágenes que serán resignificadas para construir un relato”, contó Mallol a este medio.
Udaondo falleció en Buenos Aires el 6 de junio de 1962. Actualmente sus restos descansan en el Complejo Museográfico Provincial que lleva su nombre en Luján.
-Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Don Enrique Udaondo. ¿Qué reflexión le merece en relación a su actuación en el Museo?
-Respecto al Museo de Luján, y la actuación de Udaondo en relación a la gestión del patrimonio, ha sido objeto de innumerables reflexiones y estudios por parte de escritores lujanenses que centraron su interés en consagrar a Udaondo como su “hacedor indiscutido” y, a su vez, otras investigaciones académicas proponen analizar el funcionamiento y las prácticas sociales, científicas y culturales que incidieron en su creación, como una de las instituciones “tradicionales” sobre las cuales se sustentaba “la historia y la tradición” de la ciudad de Luján, la historia bonaerense y de la Nación. Todos estos estudios y relatos mencionan la figura de Udaondo como un pionero y un visionario.
-Es indudable que era un apasionado, pero más explícitamente, por qué un pionero y visionario.
-Udaondo consideraba la utilización del patrimonio cultural como agente de la consolidación del ser nacional, perpetuaba, aun, la necesidad de generar lazos de identidad con los inmigrantes. Con este pensamiento sentó las bases racionalistas y funcionales del museo moderno donde la sociedad empezó a tener acceso al patrimonio artístico cultural que le pertenecía. Si bien aún no existían parámetros de clasificación de los bienes culturales, Udaondo gestiona vinculando los bienes materiales, naturales e intangibles. Además, en el ámbito de la museología tuvo principios museológicos rigurosos en materia de planificación, metodología de ordenación de fondos, y tuvieron un papel fundamental en la constitución de la organización museográfica.
-Enrique Udaondo tenía mucha participación con la comunidad…
-Udaondo prestó mucha atención a la relación entre la comunidad y el museo, organizaba las festividades, como los actos patrios, las evocaciones de fechas religiosas, civiles y militares, las conferencias que organizaba en el Museo y los desfiles, que quedaron en la memoria colectiva de quienes visitaban en esos tiempos Luján, y también la Quema del Judas, tan recordada y cuya realización hoy es una tradición en la misma ciudad, y no nos podemos olvidar de otras celebraciones como la “del día del pájaro”.
Es de destacar, también, que, cuando llegaban nuevas piezas al museo, compartía con el público a través de publicaciones, las daba a conocer e invitaba a visitar el museo. Implementó un sistema de promoción que resultaba muy eficiente, a través de impresos, volantes, folletos, guías y álbumes, como por ejemplo la propaganda con folletos que se distribuían en la Estación Once con información ilustrada sobre las salas del “Museo Colonial”.