En los campos lujanenses también se siente el impacto de la falta de lluvia, como parte de un proceso continuado en los últimos tres años. Según la Estación Meteorológica de la UNLu, el trimestre pasado arrojó el acumulado de precipitaciones más bajo de sus registros históricos.
Como parte de una tendencia climatológica repetida en los últimos tres años, la sequía pone en serio riesgo la producción agropecuaria local. A nivel nacional, el Consejo Agroindustrial Argentino indicó que “la falta de precipitaciones, bajas reservas hídricas, y los pronósticos climáticos con lluvias limitadas para los próximos meses aumentan la posibilidad de enfrentarnos a una de las peores sequías de las últimas décadas”.
La situación local no escapa a esa realidad. “Estamos entrando en la primavera con niveles de reserva de agua nunca vistos. Estamos en terreno desconocido para los que tenemos muchos años en esto y para gente que me lleva varios años más de experiencia. Nadie se acuerda de una situación como esta de tan poca agua en el perfil del suelo. Y después tenemos algo que es el tema de las napas, que vienen bajando año a año. Los molineros no dan abasto desde el año pasado porque las perforaciones de los molinos para llenar los tanques australianos cada vez se tienen que hacer más abajo porque se van retirando las napas”, explicó Alberto Casey, productor rural de la zona de Cañada de Arias, en el sur del distrito.
En diálogo con este medio, indicó que en Luján la media en las últimas tres décadas es de 1.100 milímetros. En ese sentido, puntualizó que “en función de esa media tuvimos un déficit de 300 milímetros en 2020 y de 400 el año pasado, y ahora nos encaminamos a superar ese número, algo que genera que ya no haya reserva de agua por ningún lado”.
“Si esto sigue así nos encaminamos a una situación de desastre agropecuario, ya no de emergencia. Para que no sea así tiene que llover de manera abundante muy pronto. Un mes más en esta situación y no queda nada, habrá pérdidas totales y absolutas en productos como trigo o cebada”, agregó Casey. A esto se suma el impacto negativo en las reservas de pasto para animales.
DATOS
Según los datos suministrados a EL CIVISMO por la Estación Meteorológica de la Universidad Nacional de Luján, “el trimestre junio-julio-agosto en Luján ha presentado el acumulado más bajo de precipitaciones desde que hay registro en la UNLu, indicando un estado de sequía extrema ya que el acumulado durante dicho trimestre fue de 23,7 milímetros”. A su vez, “el análisis del mismo índice para la localidad de Gowland también indica, para el último trimestre, condiciones de sequía extrema, ya que el acumulado trimestral fue de 16,6 milímetros, siendo el más bajo registrado en los últimos 30 años”.
Los datos disponibles desde 1988 no sólo exponen la compleja situación que se atraviesa durante este año, con un acumulado de 450 milímetros, sino que reflejan la secuencia iniciada en 2020. Las precipitaciones totales en ese año habían marcado un nuevo record al ubicarse por debajo de los 800 milímetros anuales (784), algo inédito en 32 años de registro. Para peor, el año pasado dejó una nueva marca negativa, con 708 milímetros anuales.
Las proyecciones para el resto de 2022 anticipan que otra vez se estará en el piso del promedio de precipitaciones en un año. En este sentido, de cara a los meses próximos, el mismo informe indica que “para el trimestre septiembre-octubre-noviembre se espera en la zona correspondiente a la cuenca del río Luján, según la categoría más probable, que las precipitaciones sean inferiores a los valores normales para dicho trimestre, por debajo de los 200 milímetros”. En el mismo sentido, para dicho período, de acuerdo con los modelos dinámicos y estadísticos, “hay 80 % de probabilidad de que se mantengan las condiciones Niña”. Esto significa que para la cuenca del río Luján, “las precipitaciones pueden estar entre 50 y 100 milímetros por debajo de lo normal”.