"Pelo, sos un honor para la fe y la cultura"

Miguel "Pelo" Cárdenas se jubila en su tarea de Sacristán de la Basílica. Su valiosa y silenciosa labor durante décadas fue reconocida con una misa a los pies de la Virgen.

Algo diferente sucedía en el templo. Entre asiduos feligreses y los coloridos ropajes de las monjas de L’Eau Vive se mezclaban largas cabelleras y remeras de V8, Riff, Hermética, Pappo. También sorprendía que la misa de un jueves a las 11 fuese presidida por el Rector de la Basílica Nuestra Señora de Luján, el Padre Lucas García, y una decena de sacerdotes que compartieron el altar con César, el cura rockero.

Todo eso, diferente para un día rutinario, respondía al humilde deseo de un servidor. Y no de cualquier servidor, sino de alguien que dedicó 45 años de trabajo al cuidado de la Virgen de Luján, porque de eso se trata la tarea de sacristán.

Después de esa larga historia como Sacristán se jubila Miguel “Pelo” Cárdenas y su alejamiento de la labor activa en el Santuario que es Centro Espiritual de la República surgió de un pedido propio como agradecimiento en las habituales intenciones que se hacen en cada misa.

Por ello la Basílica no vivió una mañana más como cualquier otra. Fue una mañana especial.

Tal como destacó el rector, así como también el cura César, “Pelo” -que siguió la misa desde un banco entre los fieles- en su labor de casi medio siglo ayudó con su tarea a sacerdotes, obispos y también en las extraordinarias celebraciones del Papa Juan Pablo II en 1982, o del Santo Padre Francisco en sus tiempos de sacerdote y luego de obispo. “Pelo, sos un sacristán papal”, bromeó César.

Por su devoción a la Virgen, “Pelo”, además, realizó más de mil reproducciones exactas de Nuestra Señora de Luján que salieron de sus manos con destino a recónditas capillas o templos destacados como la Iglesia Argentina en Roma, una imagen que fue entronizada por Juan Pablo II el día 13 de noviembre de 1998.

Fue Cárdenas quien en 1987 se encargó de preparar y llevar la Sagrada Imagen, en el mítico y extraordinario viaje que la Virgen hizo a Buenos Aires, saliendo de la Villa de Lujá para encontrarse con el Papa el Domingo de Ramos del 12 de abril de ese año. “Pelo” caminó la explanada hacia el altar con la Virgen en sus manos para ser colocada al lado del Papa.

Se encargó, durante decenas de años, de los detalles del cambio de manto de la Virgen, ceremonia que con el paso del tiempo se transformó en multitudinaria.

“Has sido para nosotros como un Negrito Manuel. Con tu tarea silenciosa pero importante has permitido que muchos religiosos llegaran y encontraran todo limpio y listo para celebrar las misas. Es una casa grande y muchos nos ayudan. Miguel es uno de ellos”, destacó el padre Lucas, quien también manifestó: “Queremos agradecerle a la Virgen y a Dios haber compartido tanto tiempo juntos. En nombre de todos a los que hoy me toca representar, muchos Padres Vicentinos y a tantos otros que vimos pasar, te agradecemos Miguel”.

Por su parte, el padre César, colocándose su gorra de víscera que dice “Rock”, destacó la tarea y la persona de “Pelo”. “El sacristán prepara todo para que los sacerdotes puedan celebrar la misa, pero Pelo no es un sacristán cualquiera. Lo conozco desde 1987 cuando yo era seminarista. Y la noche era cantar y charlar con Miguel. Me ordenaron sacerdote y ya no venía. Pero a Luján venía Pappo y una de las cosas que hacía cuando venía era visitar a Pelo”, dijo César, mostrando el CD que “Pelo” grabó bajo el seudónimo de El Sacristán.

“El Papa habla de la Iglesia en salida. Que sale de las cuatro paredes y profesa la fe cristiana sin imponérsela a nadie. Y vos Pelo sos un honor para la fe, para la música y para la cultura”, expresó el Padre Cesar.

Durante la ceremonia hubo aplausos en varias oportunidades y al final de la misa muchos feligreses y vecinos se acercaron a saludarle o darle un abrazo.