Joven y con 20 años de trayectoria
Ed.Impresa//En el encuentro con este medio, el actor refrescó su paso por exitosos ciclos televisivos, el cine y el teatro, y su permanente presencia en Luján como “su cable a tierra” en la profesión.
Con muy pocos años de edad, tuvo un primer protagónico en el cine nacional. Después encadenó su presencia a muchos de los éxitos televisivos de las dos últimas décadas. Compartió cartel con primeras figuras del espectáculo y viajó a Tel Aviv, donde vivió momentos que no puede borrar de su mente por la repercusión que logró en los adolescentes de Israel el programa del que participó.
Los títulos de las propuestas artísticas a las que fue convocado, de pronto, se mezclan en la memoria del periodista, pero él se encarga de puntualizar nombre y año.
“Empecé con “Amigomío” –pero se retracta. No, lo primero fue una publicidad que hice de Banco Río en 1990”. Cuenta que fue a acompañar a su hermana pero quedó él en lugar de ella. A fines de ese año se presentó en un casting para una película, pero no lo hizo porque, observado por la productora del film, directamente lo eligió. Le dio el guión para que lo leyera y a la semana respondió afirmativamente.
“Por entonces todo era en forma inconsciente porque no era lo que yo quería. Con mis siete años lo tomaba como un juego, y la verdad era diversión pura. Lo mío por esos años era jugar al fútbol y nada más. Lo que agradezco a mis viejos es que siempre me preguntaron. Nunca decidieron por mí, ya con 7, 15 o 20 años. Siempre decidí yo lo que quería hacer”.
Finalizado el rodaje del film, y sin tener bien claro el camino a seguir, se tomó dos meses “sin hacer nada” y después empezó a hacer unos bolos en canal 9 y en el 7 hasta que fue convocado para hacer “Sin condena”, el programa televisivo de Rodolfo Ledo suceso en los años 1993 y 1994.
Un nuevo capítulo
Tras esa participación, concretó su vinculación de una década bajo la tutela de Cris Morena. “En el 95, 96, 97 y 98 hice “Chiquititas” –anota- participando del 96 al 98 en las producciones teatrales en el Gran Rex. En el 99 hice “Trillizos” con Guillermo Francella; en el 2000 “Verano del 98” y en 2001 “Cabecita” con Agustina Cherri; en 2002 y 2003 “Rebelde Way” equipo con el que realizamos un tour por Israel, además del teatro Gran Rex”, recordando que aunque no cantaba, actuaba y tocaba la batería. En 2003 y 2004 participó en “Floricienta”; en 2006 se dedicó exclusivamente al comienzo de la filmación de “Matar a Videla”; en 2007 hizo “Romeo y Julieta” en canal 9 con Brenda Gandini y luego cuatro o cinco meses de “Por amor a vos”. En el recuento de tantos años y títulos, recordó por último que en 2009 participó de julio a diciembre en la gira nacional de “Taxi”, junto a Carlos Calvo y Fabián Gianolla.
Los compromisos laborales durante tantos años no impidieron que Diego terminara sus estudios secundarios. “Una de las cosas buenas que tenía Cris Morena es que nos obligaba a estudiar. Siendo chico, tenías que presentar el boletín y de acuerdo a las notas, te daba o sacaba escenas del programa”, aclaró.
Las circunstancias que lo acercaron a Cris Morena fue otro capítulo del encuentro.
“Como estaban haciendo el casting de “Chiquititas”, fui y luego de hacer unas escenas, tuve que ir cuatro veces más. El último día me preguntaron si me gustaba cantar y bailar, y les dije que no. ¿Mirás Chiquititas? me interrogaron a continuación. Dije que no. “Entonces la vas a tener que mirar porque quedaste”, afirmaron. Y de 1995 a 2005 laburé con Cris, y sin parar hasta el 2008”.
Su ingreso a la producción
Por esos años, Diego concretó su primera experiencia como productor. Fue el espectáculo “04”, una comedia que abordaba la problemática de cuatro adolescentes, y que en su momento se conoció en Luján.
“Con esa obra hicimos toda la costa y me fue muy bien. Teníamos planeada una gira del 4 al 25 de enero menos Mar del Plata, pero el programador nos llamó para que la continuáramos del 8 al 20 de febrero. Y nos fue bien”.
“Matar a Videla” fue otro tema del encuentro. Recordó positivamente el hecho de que lo convocaran como actor Nicolás Capelli y Juan Pablo Redondo al formar una productora para realizar cortos y documentales. De aquella primera experiencia le gustó, además del tema, “la buena onda y la idea de que estemos relacionados entre nosotros, gente de Luján”. Más adelante, al proponerle protagonizar “Matar a Videla”, en el momento de arreglar el cachet le ofrecieron cobrar como actor o unirse a ellos en la productora.
“Y no lo pensé, me uní y empezamos a trabajar en la producción. Reconozco que fuimos principiantes, se trataba de una ópera prima y tuvimos que pagar el derecho de piso”, sostiene.
“Estrenamos el 7 de enero con la idea de estar 20 días en el Cine Gaumont, y estuvimos dos meses. Superamos en un 60 o 70 por ciento el número de espectadores que generalmente concurre a un estreno nacional normal. Luego el film pasó al Complejo Tita Merello y ahora estamos proyectando llevarla al interior, a todas las provincias”.
Con relación a la experiencia que le deparó es terminante. “Fue un desafío muy importante. La película fue difícil de hacer, se filmó en un año y medio o dos, dado que se hacían una o dos escenas por mes o mes y medio, y era difícil y comprometido llevar una línea de actuación, por la diferencia de tiempo entre una y otra escena. Supongo que se logró y el hecho de hacer algo propio, hace que pongas otra intensidad.
En cuanto al tema críticas, reconoce que actoralmente las recibió muy buenas. “Sabíamos que teníamos una película difícil de por sí, ya por el nombre. Pero Clarín y La Nación hablaron muy bien. No nos podemos quejar”.
Próximos pasos
En cuanto a proyectos, anticipó que en pocas semanas comenzará a participar de la preproducción de una nueva película, “La mujer perfecta”, con un elenco que incluye, entre otros, los nombres de Juana Viale, Brenda Gandini, Emilia Attías, Adrián Navarro, y la posibilidad de que él se incorpore como actor. “Fuera de este proyecto, no tengo nada más. Creo que no hay nada malo en decir que no te llaman. Hay muchos actores y poca ficción”. Pero se encarga de acotar que la inactividad no es tal. Desde hace tiempo forma parte de la banda Sahara con músicos de Buenos Aires, planeando iniciar la grabación de un compacto. “Por el momento estoy viviendo en Luján y viajo seguido a Buenos Aires, para los ensayos, por mi novia o a la productora”.
Interrogado acerca de su formación actoral, explica que estudió teatro muy poco. “En verdad dejé porque el único día libre que tenía era el domingo, ya que estudiaba los sábados. Y medio que me cortaba el fin de semana y mis partidos de fútbol”. En ese trajín que mantuvo durante años, reconoce el esfuerzo de sus padres. “Siempre me llevaban y traían porque estudié en Buenos Aires hasta que en el 2004 me fui a vivir allá con un amigo. Hasta los 18 siempre me llevaron y trajeron, y como mi padre trabajaba, mi mamá tuvo que aprender a manejar. Los fines de semana siempre estaba acá. Jugaba en el club de fútbol Los Pumas del barrio Ameghino. Siempre jugué ahí hasta el momento en que empecé a hacer teatro, y con las obras ya no pude”.
Afirma en respuesta a una pregunta, que su relación con Cris Morena está muy bien, agradeciéndole que en 2004 le cediera el nombre de Rebelde Way para su producción y que en la gráfica se destacara “los chicos de Rebelde Way hacen 04”. Pero la relación se da cuando uno trabaja, sostiene. “Todo es muy especial. Hoy me servís, mañana, chau. Por eso que cada uno tiene que cuidar de sí mismo. Es un medio donde prevalecen los conocidos con pocos amigos.
“Aspiro a que pueda aparecer algo en televisión, para tener la imagen fresca. De un año en televisión surge el teatro, el cine, y otras posibilidades. A mis 26 años, he trabajado bastante. De ahí que a Luján lo uso como un cable a tierra. Aquí tengo mi familia, mis amigos”.