El atleta bragadense Alex Olmedo correrá 160 kilómetros desde su Bragado natal hasta nuestra ciudad para llegar a las puertas de la Basílica Nacional y cumplir con una promesa hecha a la Virgen.
En plena temporada estival y con una alta sensación térmica, el atleta bragadense Alex Olmedo partirá este sábado desde su ciudad natal para llegar el domingo a la Basílica Nuestra Señora de Luján, en una travesía en la que se mezclan la fe religiosa y la superación personal.
Será un trayecto de 160 kilómetros desde Bragado hasta la Basílica de Luján que el atleta planea realizar sin detenerse, en cumplimiento de una promesa personal ligada a una historia familiar en donde la fe cristiana se destaca.
Olmedo comenzó a entrenar en 2025, teniendo como antecedente haber participado de una maratón de 41 kilómetros y a partir de esa experiencia competitiva se propuso como meta realizar el desafío de unir Bragado y Luján a puro trote.
La partida está prevista para este sábado a las 18 horas, desde la intersección de la calle Aguirre y Ruta 46, con llegada estimada un día después al mediodía a las puertas del Santuario Mariano. Durante el recorrido estará acompañado por un amigo con experiencia en este tipo de desafíos, además de otros dos amigos que los asistirán en vehículos y lo cuidarán de posibles inconvenientes viales.
En su derrotero el atleta estará equipado con geles, sales, agua y una alimentación adecuada para el desafío físico extremo. Si bien atleta y acompañantes realizarán pausas cuando el cuerpo lo requiera, intentarán retomar el ritmo rápidamente para evitar que los músculos se enfríen.
Sobre los motivos de la promesa, Olmedo señaló que uno de ellos se remonta a 2022, cuando prometió correr hasta Luján si la Selección Argentina ganaba el Mundial. El segundo tiene un fuerte valor emocional: el recuerdo de su padre, quien también realizó el mismo recorrido tiempo atrás en el cumplimiento de otra promesa.
El atleta destacó su vínculo con la fe y la Virgen de Luján. “Para mí la Virgen es algo muy importante en mi vida. Una vez pude tener en mis manos la imagen del milagro, la original, de barro de 396 años. Eso fue una gracia muy grande y ahora voy de nuevo a su encuentro”, concluyó.