La situación financiera de las obras sociales universitarias atraviesa un momento crítico en todo el país y genera alarma entre afiliados y jubilados de la Universidad Nacional de Luján. Denuncian recortes de servicios y falta de apoyo institucional, mientras crece la preocupación por la continuidad de la cobertura médica.
Las obras sociales de las universidades nacionales enfrentan una fuerte crisis económica producto de la caída del poder adquisitivo de los aportes de trabajadores activos y jubilados, que —según advierten— perdieron alrededor del 40% de su valor en los últimos años. A esto se suma la reducción de los fondos estatales destinados al sistema universitario y el incremento de los costos de insumos y prestaciones médicas.
En ese contexto, la Dirección de Asistencia Social y Medicina Integral (DASMI), la obra social de la Universidad Nacional de Luján, atraviesa una situación especialmente delicada. Desde su creación, hace más de 30 años, brindó cobertura sanitaria a docentes, no docentes y jubilados, pero actualmente enfrenta un escenario de fuerte ahogo presupuestario que pone en riesgo su funcionamiento.
La problemática impacta con mayor fuerza en el sector de jubilados y jubiladas, quienes requieren mayores prestaciones médicas debido a cuestiones propias de la edad, lo que implica un incremento en los costos de atención.
De acuerdo al comunicado difundido por un grupo de afiliados jubilados, en el último tiempo los beneficiarios debieron afrontar cuotas cada vez más elevadas y recortes en servicios, situación que consideran difícil de sostener, especialmente para quienes perciben ingresos reducidos.
La cobertura de DASMI alcanza no sólo a afiliados de Luján, sino también a docentes y trabajadores de los centros regionales que la universidad posee en Campana, Chivilcoy, San Fernando, San Miguel y la sede Ecuador en la Ciudad de Buenos Aires.
Los jubilados señalaron además que los pedidos de asistencia financiera realizados a las autoridades universitarias, incluyendo el reclamo por deudas que la institución mantendría con la obra social, no obtuvieron respuestas hasta el momento.
Ante este escenario, un grupo de jubilados viene realizando acciones desde hace más de un año para visibilizar la problemática y alertar sobre el riesgo de un mayor deterioro en la atención sanitaria. En el comunicado también solicitaron la intervención y atención de autoridades municipales y provinciales, al advertir que un eventual colapso de estas obras sociales generaría mayor presión sobre los sistemas públicos de salud.
La preocupación crece en la comunidad universitaria de Luján y en las ciudades donde la UNLu desarrolla actividades académicas, investigación y extensión, mientras continúa la incertidumbre sobre la sostenibilidad del sistema de cobertura médica.