Volvieron a la Fiscalía para pedir justicia por Velázquez

Vecinos y allegados a la víctima denunciaron años de terror del clan Lucero-Medina. Redactarán una nota al intendente y anunciaron corte de Ruta Provincial 192 para mañana a la tarde.

Vecinos, familiares y amigos de Braian Nahuel Velázquez volvieron a movilizarse este lunes por la mañana frente a la Fiscalía para reclamar justicia por el joven asesinado el jueves por la noche en el barrio San Fermín.

La protesta incluyó un corte total de calle Mitre al 300 y expuso, una vez más, el hartazgo acumulado durante años por la convivencia forzada con el clan Lucero-Medina, señalado por los manifestantes como responsable de una escalada de violencia, amenazas, ataques armados y hechos de inseguridad que, aseguran, fueron denunciados reiteradamente sin respuestas eficaces tanto de la Policía como de la Justicia.

Portando estandartes pintados a mano con la consigna “Justicia x Braian” y cartulinas celestes con fotos de los acusados por el crimen —así como de familiares directos de los mismos—, los vecinos hicieron visible un conflicto barrial que terminó de estallar tras el homicidio cometido a quemarropa en calle Los Rosales al 500, a media cuadra de los domicilios que luego serían incendiado en represalia.

El asesinato de Braian Velázquez, de 30 años, fue atribuido a Tomás Medina, alias “El Mapache”, quien habría actuado con la complicidad de su primo Laureano Chagas, conocido como “El Caniche”. Ambos son mayores de edad y pertenecen a una de las familias más temidas del barrio San Fermín.

La bronca contenida por años derivó, horas después del crimen, en el incendio de dos viviendas ubicadas en calle Flor de Loto al 1400, donde residían integrantes del clan Lucero-Medina, lo que obligó a sus ocupantes a abandonar el barrio.

Durante la manifestación pacifica y prácticamente en silencio de esta mañana, casi todos los presentes relataron haber sufrido o presenciado episodios de violencia protagonizados por miembros de estas familias. “No los queremos más en el barrio porque le afanaban a todo el mundo o le rompían la cabeza”, expresó un familiar directo de Velázquez.

Este lunes se conocieron detalles de las detenciones. Laureano “El Caniche” Chagas fue aprehendido en la casa de un familiar, ubicada en Fray Manuel de Torres entre Santa Rosalía y Santa Elena.

En tanto, Tomás Medina fue arrestado en el domicilio de una tía, en la intersección de Los Crisantemos y Flor de Loto, en el barrio Santa Marta, una vivienda que ya contaba con custodia policial.

Según relataron vecinos presentes en este procedimiento, la escena resultó provocadora: “La tía se reía en la cara de los vecinos y delante de los policías” cuando sacaban esposado a su sobrino y lo subían con la cabeza gacha a un patrullero.

FALTA DE RESPUESTAS

El reclamo vecinal no se limitó al crimen puntual. Apuntó directamente contra la falta de intervención previa por parte de la Justicia y la Policía. “El patrullero paraba y (los policías) salían re contentos de la casa”, dijeron. Y agregaron con bronca: “Esperaron a que mataran a un pibe inocente para manotearlos”.

Uno de los testimonios más impactantes fue el de una joven que aseguró haberse salvado de milagro la misma noche del crimen. “A mí también me gatilló (‘El Mapache’ Medina) y a mi pareja”, declaró. El suegro de Braian completó la escena con crudeza: “Si le salían todas las balas, mataba a unos cuantos”.

Mientras que se difundió inicialmente una versión que “mantenían antecedentes de conflictos previos” entre víctima y victimarios, los allegados a Velázquez desmintieron de plano esa hipótesis. “Nunca discutieron. Ellos siempre pasaban en moto, nos decían cosas y le daban a cualquiera”, afirmó una vecina.

Otro hombre fue contundente al sostener que no había un encono en particular, sino que “mataron a quien se les cruzó por la mente esa noche”.

En tanto, una mujer que vive en Flor del Loto al 1400 describió el calvario cotidiano que soportó durante años. “No se podía pasar. Todos los fines de semana eran agarrarse a los tiros con diferentes patotas, siempre había problemas. Para ellos, no mataron”, expresó.

Enumeró una serie de situaciones extremas: “La Municipalidad puso un contenedor y ellos tiraban la basura en el medio de la calle, por la cuadra no podía pasar nadie porque las mujeres te tiraban piedras, siempre estaban parados en la esquina con palos y machetes”.

La violencia, aseguran, también tenía un fuerte componente familiar. “La madre (de ‘El Mapache’) salía con un palo y se paraba en la esquina. Ella los incentiva y así son como son los hijos”, denunció otra vecina.

Otra persona agregó: “Tienen un bolsón con piedras y ellas —la abuela y la madre— se las tiran a los autos que pasan. Los remises no entran más. Hacés la denuncia y no te la toman porque es daño y si no hay lesiones no hacen nada”.

El terror alcanzaba incluso a los más chicos. “Los nenes ni podían estar en la pileta porque las balas caían en mi techo. Un día me rozó una bala cuando salí a la vereda. Eran tiros al azar y a cualquier hora o se tiroteaban con otros”, relató una mujer. Y completaron con una frase escalofriante: “Los nenes de 12 años andan armados y los más chicos andan con cuchillas”.

Uno de los testimonios más graves apuntó a una frase atribuida a la abuela de Medina tras el homicidio: “Cuando se enteró que habían matado a Braian dijo que su nieto tendría que haber matado a todos”.

También se denunció el origen del arma homicida. Según relataron, habría llegado a manos de “El Mapache” por intermedio de un sujeto identificado como Rubén B., alias “Negro Amarilla” quien tendría lazos de parentesco con el clan.

SALIR DE CACERIA

La reconstrucción de la noche del crimen suma aún más elementos de horror. Los atacantes habrían estado buscando a otra persona con la que se habían peleado previamente, pero terminaron asesinando a Braian, que había salido a tomar mate con amigos tras compartir una cena en la casa de su suegro.

Se movilizaban, como se informó en su momento, en una moto robada minutos antes a un joven al que golpearon brutalmente, abriéndole la cabeza con un objeto contundente. Además, este lunes se conoció que instantes antes habían apuñalado a una chica para robarle debajo del puente del Acceso Oeste.

“A una chica, las mujeres la patotearon, le pegaron con ladrillos en la cabeza y le dieron patadas en la cara”, contó una vecina. Esta víctima, declaró en Fiscalía y aportó fotos y material fílmico del ataque, ocurrido 24 horas antes del crimen de Braian y perpetrado por familiares de los acusados.

Los vecinos aseguraron que realizan un promedio de 12 llamados diarios a la Policía por hechos de violencia vinculados al clan. Denuncian causas por intento de homicidio, apuñalamientos, robos de motos, venta de drogas y lesiones.

“Si vos reclamás lo que te roban, para ellos sos un enemigo”, dijeron. “A ella le robaron la garrafa, fuimos a reclamarla, lo negaron y al rato salieron con la garrafa diciendo que el tranza no te la iba a dar”, revelaron. “A la madrugada roban ropa, la llevan al contenedor y la prenden fuego. Eso lo ve el COM porque hay cámaras, pero no hacen nada”, se quejaron.

El día del asesinato, según relataron, hubo al menos cinco llamados al 911. “La Policía no vino”. En cambio, denunciaron persecuciones selectivas: “Denuncias y no pasa nada, pero ellos hacen falsas denuncias, se las toman y te llevan preso”.

La bronca también alcanzó al sistema judicial. “Gracias a los fiscales estamos así. Todos los días hacemos denuncias. Hasta con dos revólveres en medio de la calle andaba el chabón. Parecía John Wayne. Y las mujeres te cagaban a garrotazos si hacías algo”, disparó un vecino.

“No tenemos respuestas ni de los fiscales ni del juez. Nadie quiere salir a dar la cara y explicar”, afirmaron. “No queremos que salgan más. Si estos salen, matan a otro”, agregaron.

DESPERDIGADOS

Tras los incendios de las dos viviendas, el clan comenzó a reubicarse. Algunos integrantes estarían usurpando una vivienda precaria en un recreo ubicado a la bajada del puente de Doctor Muñiz, del lado del barrio El Quinto.

Otros se habrían mudado a barrio La Palomita y algunos se instalaron detrás del frigorífico El Ranquelino, donde los vecinos ya comenzaron a organizarse para juntar firmas e impedir que se establezcan en la zona.

Cerca del mediodía ingresaron a la Fiscalía la madre y la hermana de Braian Velázquez, quienes llegaron desde San Andrés de Giles, donde el joven había vivido hasta formar pareja y radicarse en Luján.

Finalmente, los manifestantes anunciaron nuevas medidas: presentarán una carta al intendente y este martes, a las 17 horas, tienen previsto cortar la Ruta Provincial 192 a la altura del arco de ingreso al barrio San Jorge. “No vamos a parar hasta que haya justicia”, advirtieron.