La captura de dorados en el río Luján

Tras la foto de una joven con un ejemplar capturado y el debate abierto en redes, su padre aportó foto y videos que confirman el resultado de un día de pesca con devolución que dejó incrédulos a algunos y asombrado a muchos otros.

La imagen de una joven sonriente con un ejemplar de dorado capturado en el río Luján ilustró la edición digital de EL CIVISMO el martes 3 de febrero. No tardó en reavivar el debate sobre la presencia del llamado “El tigre del río” en un curso históricamente bajo y cuestionado por su contaminación.

La foto fue tomada por su padre en diciembre de 2025, en una tarde soleada de cielo diafano, cerca del Puente de las Tropas. Luego, Violeta tomó el celular y le sacó una foto a su padre que también acababa de pescar un dorado.

A orillas del río Luján, con sus aguas marrones y la silueta inconfundible de la Basílica de Nuestra Señora de Luján con sus torres puntiagudas recortándose en el horizonte, Sergio “Cuchara” Moretto también sonreía con orgullo.

En sus manos sostenía un dorado de tamaño considerable. Pez de cuerpo alargado, escamas plateadas con reflejos dorados, aletas amarillas y cola teñida de naranja y rojo puede verse en la foto.

En la otra mano, el pescador tiene una herramienta de pesca —posiblemente un boga grip o medidor—, completaba así la postal de una jornada exitosa.

Su hija había logrado lo que para muchos pescadores locales y foráneos parecía improbable: capturar un dorado en el río Luján. Sin embargo, no fue uno, sino dos ejemplares y ambos devueltos a su hábitat tras quedar la foto y el video como testimonio registrado.

La foto de Violeta y la nota titulada: “La vida en el río Luján vuelve a latir” se masificaron. La repercusión fue inmediata. El artículo fue replicado por medios de alcance nacional como Perfil y por diarios provinciales como La Arena, además de numerosos portales regionales.

Las redes sociales hicieron el resto: miles de interacciones y centenares de comentarios que oscilaron entre la sorpresa, el entusiasmo y la desconfianza.

POLÉMICA VIRTUAL

En Instagram, la mayoría de los mensajes se concentraron en la joven pescadora: querían saber quién era, cómo había logrado semejante captura y hasta pedían su contacto.

En Facebook, en cambio, el tono fue otro. Allí se abrió un debate intenso entre pescadores experimentados y aficionados que pusieron en duda la veracidad de la pesca.

El dorado —conocido popularmente en Argentina también como “El Rey del río”— es uno de los peces más emblemáticos de la cuenca del Paraná. Fuerte, agresivo y de un color dorado inconfundible, es considerado el trofeo máximo de la pesca deportiva en el país.

Su nombre científico es Salminus brasiliensis y suele asociarse a grandes ríos caudalosos como el Paraná, el Paraguay o el Uruguay. Por eso, su presencia en las aguas generalmente bajas y castigadas como las del río Luján resulta, cuanto menos, llamativa.

Entre las voces que respaldaron la posibilidad de la captura estuvo la de Fede Trejo quien se presentó como pescador local. “Soy de Luján y pescador. El río tiene dorados, tiene sábalos, mojarras, surubí e infinidad de especies más… incluso hasta pejerreyes se han sacado. Por más que a muchos les parezca mentira es cierto y no es algo de ahora”, afirmó.

Según relató, el verano de 2017 fue particularmente bueno en capturas, especialmente tras crecidas importantes. Trejo explicó además que el río Luján nace en Suipacha y desemboca en el Río de la Plata a la altura del Club Náutico San Isidro. En su tramo final, está comunicado con el Paraná de las Palmas a través de arroyos y canales.

“Estos peces pueden venir tanto del Paraná como del Río de la Plata. Lo que sucedió en los últimos meses es que mejoró el acceso al río por una obra civil, en varios puntos, y eso hizo que el volumen de pescadores aumentara como nunca”, señaló.

No obstante, advirtió sobre un problema estructural: una compuerta en Jáuregui impediría que los peces continúen su recorrido río arriba.

Pero no todos coincidieron. Julio César Esquivel fue categórico: “Nunca puede haber dorados en ese río. El dorado en esta época busca río arriba para desovar. Es frecuente en aguas más limpias, profundas y templadas”.

En la misma línea, Eduardo De Simone sostuvo que el río Luján no ofrece hoy las condiciones necesarias de profundidad, oxigenación y alimentación para sostener ejemplares de esa especie. “Seguimos publicando boludeces”, escribió en tono crítico.

Las respuestas no tardaron en llegar. Sergio Moretto replicó con ironía: “Entonces el dorado lo compramos, lo enganchamos para la foto y listo. Ese y otro más que saqué, más todos los que salieron hasta que lamentablemente no dejaron nada”.

Aclaró que practica pesca con devolución y recordó que el río Luján desemboca en el Río de la Plata. “Han subido junto con el surubí, atrás de los sábalos que está lleno”, agregó.

Otro lector, Andrés Perrop, consideró que la foto tenía un tinte “propagandístico” exagerado. “Con decir que ya hay mojarras, bagres y viejas de agua era suficiente”, opinó. Moretto volvió a responder: “Es solo una foto mostrando la alegría de mi hija por sacar el dorado, genio. Y fue devuelto al río”.

Carlos Morales aportó una mirada intermedia. Sostuvo que la presencia de “doradillos” o incluso algún ejemplar juvenil de surubí podría explicarse en períodos de lluvias abundantes, cuando el río incrementa su caudal. “Luego se van con la misma agua que se retira. Mientras el río no mantenga un caudal constante, queda solo probar suerte en algún mes bastante llovedor”, señaló.

Darío Becerra, en tanto, respaldó la hipótesis migratoria: recordó que el dorado puede desplazarse en busca de cursos profundos y que no es casual que el río Luján esté conectado con el delta del Tigre.

Moretto volvió a intervenir: “El dorado no necesita profundidad. Más de una vez en el Paraná ves cardúmenes a flor de agua. El pez sube, no baja. Cuando creció el río algunos llegaron junto con el surubí, seguramente detrás del sabalito”.

Ante la magnitud de la polémica, EL CIVISMO se contactó con “Cuchara” Moretto. El pescador accedió a facilitar fotos y videos adicionales que confirman la captura de los dos ejemplares.

“Ahora, todo el mundo conoce a mi hija”, expresó ante la repercusión de la nota, al tiempo que lamentó que la discusión se desviara hacia acusaciones personales.

Moretto aseguró tener conocimiento de pescadores que, en semanas anteriores, lograron capturar varios surubíes en el mismo tramo del río.

También sostuvo que, a esta altura del verano, ya no quedan ni surubíes ni dorados. En la zona comprendida entre Jáuregui y el puente de la Autovía 6, donde cada vez más aficionados lanzan sus líneas atraídos por la posibilidad —remota o no— de una captura inusual se achicó de manera considerable.

“Yo soy pescador con devolución. Después está el que pesca y se lo lleva para comer y el dañino que pesca y lo deja muerto”, diferenció. En ese punto, el debate también expuso otra preocupación: el cuidado del recurso ictícola en un río que históricamente ha sufrido contaminación, bajo caudal y mortandad de peces en períodos críticos.

La controversia, lejos de apagarse, puso en primer plano una pregunta mayor: ¿está cambiando el ecosistema del río Luján o se trata de episodios aislados favorecidos por crecidas excepcionales?

Lo cierto es que la imagen de Violeta con el dorado en brazos se convirtió en todo un símbolo. Para algunos, es una prueba contundente de que el río aún puede dar sorpresas y que la vida intenta abrirse paso. Para otros, un hecho improbable y magnificado por los medios y la viralidad de las redes sociales.

Mientras tanto, entre el orgullo de un padre y la sonrisa de su hija, la foto capturó algo más que un pez, sino que retrató la experiencia de quienes pasan horas a la vera del río y la mirada crítica de quienes dudan desde la pantalla.

Al margen todo, el río sigue su curso, silencioso, marrón y cargado de historias.