Vecinos podrán participar en la construcción de un monumento

En el parque del Hospital Nuestra Señora de Luján comenzó la construcción de una escultura con forma de pañuelo que recuerda la lucha de las Madres de Plaza de Mayo. La obra invita a la comunidad a sumarse a su realización.

En la esquina de San Martín y Belgrano, dentro del predio del Hospital Nuestra Señora de Luján, artistas y vecinos comenzaron a construir una escultura monumental que busca convertirse en un símbolo de memoria colectiva a 50 años del último golpe cívico-militar.

La obra, de tres metros de alto por cuatro de ancho, representa el histórico pañuelo blanco asociado a las Madres de Plaza de Mayo. El proyecto está a cargo de los artistas Leticia Miglioranza y Luis Lofeudo, quienes trabajan en el lugar junto a personal del hospital y miembros de la comunidad.

La iniciativa surgió desde el propio hospital y cuenta con el acompañamiento institucional de sus autoridades. Según explicaron los artistas, la propuesta llegó a través de la licenciada Agostina Caminos, del área de Salud Mental, y rápidamente fue respaldada por el director del establecimiento, Miguel Fuentes Maldonado.

“Contamos con todo el apoyo institucional por parte de las autoridades del hospital. La iniciativa surge de ellos y a partir de esa invitación comenzamos a desarrollar la obra”, señalaron.

Durante los primeros días de trabajo también participaron autoridades provinciales y municipales. De acuerdo con lo informado, el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, quien inaugurará el monumento a fines de marzo; y el intendente Leonardo Boto se acercaron al lugar y soldaron partes de la estructura junto a los artistas.

Además, con el jefe comunal comenzaron a delinear el emplazamiento final de otro monumento dedicado al papa Francisco, realizado por los mismos autores por los diez años de su papado y actualmente resguardado por el Municipio tras haber sido retirado de la Plaza Belgrano.

Para avanzar con la construcción se organizan jornadas abiertas. El miércoles pasado, mientras continúan los trabajos, se realizó un taller de mosaiquismo a cargo de la artista Cristina Fubs, además de impresiones en vivo del colectivo gráfico Casi un Bondi.

En el marco de esta construcción colectiva, el miércoles 18 de marzo, entre las 10 y las 15, se invitará al personal del hospital y a la comunidad a participar directamente de la obra soldando partes de la escultura.

“La obra no es un objeto estático traído desde un taller; es una construcción en el sitio mismo del emplazamiento, a la vista y al alcance de todos”, explicaron. En ese sentido, destacaron que el proceso permite que trabajadores del hospital y vecinos puedan presenciar y participar del nacimiento de la pieza.

La obra se realiza principalmente con hierro de descarte y rezago hospitalario, junto con chatarra aportada por la Universidad Nacional de Luján, donde los artistas ya emplazaron otra escultura con forma de pañuelo. Según explicaron, la elección de estos materiales responde también a una decisión simbólica. “Es una decisión estética transformar el desecho y el dolor en una estructura sólida e inquebrantable”.

Los impulsores del proyecto también destacaron el valor de que la escultura se realice dentro del ámbito hospitalario. En ese sentido, consideraron que la apertura de la institución a este tipo de iniciativas fortalece la relación entre salud, memoria y derechos humanos.

“La postura del Hospital de Luján es ejemplar y profundamente humana. Al abrir sus puertas a esta obra, el hospital deja de ser un edificio de diagnósticos para convertirse en un territorio de derechos”, afirmaron.

A medio siglo del último golpe de Estado, los artistas sostienen que la obra busca materializar la fuerza de una lucha que se transformó en símbolo universal. “El pañuelo no es solo un ícono: es una lección de vida que nos enseñó a transformar el dolor en acción colectiva por la defensa de los derechos humanos”, señalaron.

Una vez finalizada, la escultura quedará emplazada en el predio del hospital y formará parte del paisaje cotidiano para quienes ingresen al centro de salud o transiten por el lugar, estableciendo un diálogo permanente con la comunidad.