"La Marcia" sigue prófuga tras el operativo en el Ameghino

El Ministerio de Seguridad describió a la banda narco, su estructura jerárquica, los roles definidos, logística propia que tenía y el patrimonio incautado. Mientras la jefa continúa sin poder ser detenida, se conocieron las identidades de todos los arrestados.

Con una organización criminal aceitada, roles claramente distribuidos y una estructura que combinaba venta de droga, logística y presunto lavado de activos, la banda narco liderada por Marcia Giovanetone alias “La Marcia” estaría desarticulada tras el mega operativo desplegado el miércoles en el barrio Ameghino y zonas aledañas.

Sin embargo, la principal señalada continúa prófuga, pese a haber sido previamente detenida en reiteradas oportunidades e incluso haber gozado de arresto domiciliario, beneficio que quebrantó para seguir operando en la clandestinidad.

Según el comunicado emitido este viernes por el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, la organización tenía en la cima a Giovanetone y a su pareja, Carlos Alberto Salas alias “El Rubio” considerados los líderes.

Por debajo de ellos se encontraban Diego Salas y Macarena Peralta, encargados de la distribución de estupefacientes y de la recaudación del dinero.

En otro nivel operativo aparecía Facundo Santillán, quien tenía a su cargo la provisión de vehículos para el traslado de los líderes y los recaudadores. La estructura se completaba con los vendedores identificados como Fátima Maciel, Fátima Salas y Norma Arbello.

Esta última, además, tenía un rol particular: convocaba a personas a eventos que funcionaban como pantalla. En uno de esos llamados, difundido días después del episodio violento del domingo 8 por la noche, invitaba a “Los Chimuelos” a reunirse en Darwin y Tucumán “para pasar un domingo hermoso”, asegurando que “iba a ver bolsas de mercadería ropa y mucho más”, aunque aclaraba que estaba “prohibido llevar alcohol porque después culpan a los chimuelos”. “Todo gratis, no se lo pierdan”, promocionaba, en un contexto marcado por tensiones barriales.

LA PESQUISA

La investigación se inició a partir de información obtenida por personal de la Delegación Departamental de Investigaciones de Drogas Ilícitas Morón y la Secretaría de Protección Ciudadana del Municipio, en una causa caratulada: “Infracción Ley 23.737”.

Allí se denunciaba lo de siempre: la comercialización de estupefacientes en distintos “búnker” y puntos de venta en el barrio Ameghino, todos vinculados a Giovanetone, definida en el parte oficial como “una mujer con abundante historial en la región por actividades delictivas, tales como amenazas a vecinos y a personal policial, abuso de arma de fuego y comercialización de estupefacientes”.

A medida que avanzó la pesquisa, los investigadores detectaron un crecimiento económico que no se correspondía con ninguna actividad lícita conocida.

“Poseen un importante crecimiento económico, con la adquisición de varias propiedades y el uso de automotores de alta gama, no registrándose actividad lícita conocida por parte de la misma o su entorno”, señala el informe. Este dato derivó en la apertura de una línea paralela por lavado de activos.

Durante dos meses, los agentes llevaron adelante tareas minuciosas que incluyeron filmaciones, seguimientos, escuchas telefónicas, entrecruzamiento de llamadas, análisis de posicionamientos de antenas y monitoreo de redes sociales.

Ese trabajo permitió establecer con precisión los roles y funciones dentro de la organización delictiva, consolidando la hipótesis de una estructura estable y organizada.

RECORDATORIO

El prontuario de Giovanetone también fue un elemento clave. El 30 de agosto de 2023, en un procedimiento en calle Darwin y Tucumán y en El Negrito Manuel y Pasteur, barrio Elli, se incautaron 1,292 kilogramos de cocaína, tanto fraccionada como compacta.

El 7 de febrero de 2024, en un nuevo operativo en Darwin y Tucumán, se secuestraron cocaína y marihuana, y se concretó la detención de la mujer.

La actividad delictiva continuó. El 5 de abril de 2025, con intervención de la misma Fiscalía, se allanaron nuevamente domicilios en Darwin y Tucumán y en Florida y Alfonsina Storni —identificado como “búnker”—, donde se incautó cocaína fraccionada y se detuvo a Fabián Ariel Cruz.

El 9 de julio de ese mismo año, otro procedimiento en un búnker de calle Florida derivó en el secuestro de cocaína lista para la venta, dinero en efectivo y la detención de Fátima Daiana Maciel.

El 8 de marzo de este año, en un nuevo allanamiento en Darwin y Tucumán tras la balecera, se incautaron mas 1.700 dosis de cocaína preparadas para su comercialización y fue detenido Carlos Alberto Salas, pareja de Giovanetone.

La Ayudantía Fiscal Especializada en Estupefacientes del Departamento Judicial Mercedes había ordenado la detención de Giovanetone, pero tras concedérsele el arresto domiciliario, la imputada quebrantó la medida y siguió dirigiendo la banda desde la clandestinidad.

Pese a estas intervenciones, la organización continuó operando. Pero episodio a los tiros aportó un elemento decisivo. Ese día se produjo un enfrentamiento armado tras una discusión vecinal, en el que fue detenido “El Rubio”, acusado de: “Abuso de arma de fuego y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.

Ese hecho generó, según el parte oficial, “una ruptura temporal de la organización”, lo que aceleró las medidas judiciales.

Y LLEGÓ LA DDI MORON

Con estos elementos, se solicitaron 12 órdenes de allanamiento al Juzgado Federal de Mercedes, que fueron ejecutadas en la madrugada del miércoles con un importante despliegue de fuerzas: participaron grupos de irrupción (GAD), de contención —Infantería y Caballería—, brigadas de la DDI y 24 grupos operativos de la Superintendencia de Investigaciones de Drogas Ilícitas.

El resultado fue contundente. Se secuestraron 8,660 kilogramos de clorhidrato de cocaína, con un valor estimado de 36.000 dólares. Además, se decomisaron tres inmuebles en el barrio Ameghino, propiedad de Giovanetone, utilizados como búnker y lugares de ocultamiento, valuados en conjunto en unos 280.000 dólares.

También se incautaron tres camionetas y tres automóviles utilizados por la organización, con un valor aproximado de 150.000 dólares, junto con teléfonos celulares, dinero en efectivo y anotaciones que ahora serán analizadas.

En paralelo, el juzgado dispuso la detención de Diego Salas, Tomás Hernández —hijo mayor de Giovanetone—, Fátima Maciel, Macarena Peralta, Norma Arbello y Fátima Salas, todos bajo la carátula de: “Infracción Ley 23.737 - Tenencia con fines de comercialización”, quedando incomunicados a la espera de las indagatorias donde se definirán sus roles específicos.

Por otra parte, Facundo Santillán, Federico Ferrazo, César Machado y Orlando Machado fueron procesados por “Infracción Ley 23.737”, aunque recuperaron la libertad tras la identificación de sus datos, permaneciendo vinculados a la causa.

Un dato relevante es que los domicilios allanados —incluido uno ubicado en calle Passio e Independencia, en el Partido de General Rodríguez— contaban con sistemas de cámaras de circuito cerrado, tanto en el exterior como en el interior.

Estas cámaras eran monitoreadas de forma remota por Giovanetone mediante televisores, tablets y teléfonos celulares, todos secuestrados para su análisis.

Finalmente, las autoridades señalaron que, más allá de que la principal líder continúa prófuga, el procedimiento permitió desarticular la organización que operaba en el barrio Ameghino y sus alrededores.

El Juzgado Federal también incorporó como detenido en la causa a Carlos Alberto Salas, quien será indagado junto al resto de los imputados el próximo viernes ante el juez federal subrogante, doctor Elpidio Portocarrero Tezanos Pinto.

Mientras tanto, la búsqueda de Marcia Giovanetone continúa, convertida ahora en la pieza clave que falta para cerrar el círculo de una investigación que dejó al descubierto una trama delictiva compleja, extendida y profundamente arraigada en el territorio.