"Me empezaron a tirar puntazos"

Habló el taxista víctima de un intento de asalto cometido por tres delincuentes al llegar al ex Instituto Alvear.

El taxista de la Cooperativa Radio Móvil que resultó herido durante un violento intento de asalto ocurrido días atrás en las inmediaciones del Instituto Alvear, habló con EL CIVISMO Digital.

La víctima, identificada como Néstor Gramajo, relató en primera persona los dramáticos momentos que le tocó atravesar cuando fue atacado por al menos tres delincuentes, uno de ellos haciéndose pasar por pasajero.

Gramajo comenzó a trabajar como remisero a fines de 2011 y, con el tiempo, se incorporó como taxista a la reconocida cooperativa local. Con años de experiencia en la calle, aseguró que nunca imaginó que sería víctima de un hecho de estas características.

Todo comenzó cuando levantó a un pasajero en la parada ubicada en el Hospital Zonal General “Nuestra Señora de Luján”. El hombre le indicó un destino concreto, lo que no despertó sospechas en el conductor. “Levanto a un pasajero en el Hospital donde tenemos la parada. Lo llevo porque me dice un lugar fijo: el Instituto Alvear. Si me decía un callejón o un lugar medio raro no lo llevaba”, recordó.

Al llegar al portón de acceso del establecimiento, Gramajo notó que estaba cerrado. Sin embargo, el supuesto pasajero descendió, logró abrirlo y volvió a subir al vehículo para continuar el trayecto hasta el edificio principal. “Cuando llego al portón del Instituto Alvear estaba cerrado. Le pregunté si lo dejaba ahí, pero abrió, volvió a subir y pasamos. Del portón al edificio del instituto hay 200 metros”, explicó.

Ya en el interior del predio, el pasajero comenzó a generar una situación extraña al consultar sobre las formas de pago. “Cuando llegamos, me pregunta si tenía datos (en el celular) para pagar el viaje. Como no tenía datos, entonces dijo que iba a llamar a un amigo para que pague el viaje”, contó.

Acto seguido, el individuo descendió del auto, caminó por una rotonda cercana y regresó al vehículo, insistiendo con el tema del pago. En ese momento, tocó el timbre del instituto y, casi simultáneamente, una moto se detuvo detrás del taxi.

“Se bajó, dio un par de vueltas por una rotonda que hay ahí. Volvió, se paró al lado de la ventanilla, insistió con la forma de pago, tocó timbre en la puerta del instituto y en ese momento paró una moto detrás de mi auto. Pensé que me iban a pagar”, relató Gramajo.

Pero la situación cambió de forma abrupta en cuestión de segundos. “De golpe, miró a la derecha, hacía la puerta del acompañante y me arrebatan la puerta. Pero como siempre la tengo trabada no pudo entrar”, señaló.

Casi en simultáneo, otro delincuente abrió la puerta del lado del conductor y comenzó el ataque con un arma blanca. “Otro abre la puerta de mi lado y empieza tirar puntazos, los esquivé, tiré manotazos, luchamos, forcejeamos hasta que no vi más nada porque trataba de esquivar los puntazos, me agitaba de una manera que te descoloca”, expresó.

En medio del violento forcejeo, Gramajo no logró percibir de inmediato las heridas sufridas. “En ese momento no sentí dónde me pegó”, agregó.

La secuencia fue advertida por personas que se encontraban dentro del ex Instituto Alvear, quienes comenzaron a gritar para alertar la situación. “¡Llamá a la Policía que le están robando al muchacho!”, se escuchó desde el interior. Minutos después, otro grito elevó aún más la tensión: “¡Trae la escopeta que los cagamos a tiros!”.

Ante esa reacción, los delincuentes desistieron del ataque y escaparon rápidamente a bordo de la moto, llevándose consigo al falso pasajero. “Se abre la reja y los tres delincuentes se van a bordo de la moto. Pregunté por el chico que había traído y me dicen que se había ido con los de la moto”, indicó.

Una vez finalizado el episodio, el taxista descendió del vehículo y comenzó a notar la gravedad de las lesiones. “Cuando bajo del auto empiezo a sentir algo caliente de la cara y eran las heridas que habían dejado debajo de un ojo y en el cuello. En el cuello no fue tan profundo, pero debajo del ojo me dieron tres puntos”, detalló.

Personal policial acudió al lugar y solicitó la presencia de una ambulancia. Debido a la cercanía de una de las heridas con el ojo, se decidió su traslado inmediato al Hospital, donde fue atendido y suturado.

Luego, Gramajo debió adquirir medicación por sus propios medios y regresar a su hogar. “Fui hasta mi casa, me bañé para limpiarme la sangre que tenía por casi todo el cuerpo y empezaron a aparecer los dolores producto del forcejeo”, contó.

Más tarde, se dirigió a la Comisaría Luján Primera para radicar la denuncia. Allí se encontró con otras víctimas de hechos delictivos ocurridos esa misma noche. Un joven denunció el robo de la moto en barrio Sarmiento y más tarde robaron un remis de la agencia que está en avenida Lorenzo Casey, entre otros hechos.

Finalmente, Gramajo reflexionó sobre lo ocurrido: “Uno reacciona acorde al instinto de defenderse. Son dos segundos. No lo esperás. Es una sorpresa. Nunca sospeché que me iba a robar. Mi situación fue de autodefensa: te vienen a agredir y me defendí”.

Además, dejó una mirada crítica sobre el accionar delictivo en la ciudad: “La Policía sabe quiénes son porque tengo gente conocida que trabajó en la Policía y te dicen. Pero a veces no pueden actuar y a veces los dejan. Entran y salen. Esto, lamentablemente, no tiene fin”.