Quién era el joven abatido que ingresó armado a la Comisaría Luján Tercera y eligió asesinar a un policía antes que quedar detenido.
La conmoción sigue sacudiendo a Luján y en particular a la localidad de Open Door tras el dramático episodio ocurrido este martes por la tarde en la Comisaría Luján Tercera, donde un joven de 24 años ingresó a la dependencia policial para notificarse de una orden de detención, extrajo un arma de fuego que llevaba oculta entre sus prendas y asesinó al oficial Neri Churquina antes de ser abatido por otro efectivo.
El autor del ataque fue identificado como Alex Ezequiel Romero, vecino de Open Door y miembro de una familia que, según coinciden distintas fuentes consultadas, goza de una buena consideración dentro de la comunidad.
Sin embargo, detrás de esa imagen familiar se escondía una serie de conflictos judiciales que durante los últimos años lo habían colocado bajo la lupa de la Justicia.
Todo ocurrió cerca de las 17.30 horas, cuando Romero se presentó en la seccional luego de haber sido citado por personal policial. Sobre él pesaba una orden de detención emitida por el Juzgado de Garantías 1 del Departamento Judicial Mercedes en el marco de una causa por “amenazas agravadas, amenazas coactivas y reiteradas desobediencias judiciales”.
De acuerdo con la reconstrucción preliminar, el joven mantuvo una breve entrevista con dos efectivos policiales que se encontraban en la dependencia.
En ese momento le comunicaron que quedaría detenido. Fue entonces cuando sacó un revolver que llevaba en la cintura y abrió fuego contra el oficial Neri Churquina, quien lo había recibido y atendido instantes antes.
Dos disparos resultaron mortal para el policía. La reacción inmediata del subayudante Agustín Larravide, que se encontraba en la dependencia, permitió neutralizar al atacante, quien también falleció en el lugar.
Aunque la investigación continúa y aún restan conocerse detalles clave, entre ellos los resultados de las autopsias que se realizan en Lomas de Zamora, para los investigadores existe un dato revelador: Romero ingresó armado a una dependencia policial.
Esa sola circunstancia refuerza la hipótesis de que estaba dispuesto a resistir cualquier intento de detención y que la violenta secuencia podría haber sido premeditada.
Fuentes vinculadas al expediente señalaron que Romero no estaba dispuesto a volver a prisión. En abril de 2025 había permanecido alrededor de 20 días detenido por una causa vinculada a amenazas agravadas y otros delitos. Durante los meses posteriores acumuló nuevas denuncias.
Si bien desde el Departamento Judicial Mercedes aclararon que no registraba antecedentes computables, es decir, no tenía condenas firmes que generaran antecedentes penales, sí acumulaba varias causas en trámite.
Entre ellas figuraba una investigación por: “Lesiones leves agravadas, amenazas y daño”. En los primeros momentos de esa causa se habló de una posible agresión sexual, aunque esa hipótesis no prosperó judicialmente. Romero fue aprehendido, luego quedó detenido durante aproximadamente un mes y finalmente recuperó la libertad.
El expediente fue elevado a juicio durante el año pasado. La nueva causa que motivó la orden de detención tenía como denunciante a la misma víctima. Se trataba de hechos ocurridos durante mayo de este año y comprendía acusaciones por “amenazas coactivas y desobediencia”.
Según trascendió, fueron varias denuncias acumuladas que terminaron unificadas en un único expediente.
Los investigadores sostienen que Romero incumplía de manera reiterada las restricciones perimetrales impuestas por la Justicia y que existían referencias previas que lo señalaban como una persona que solía portar armas de fuego. En otras palabras: en un sujeto peligroso.
Precisamente esos antecedentes, sumados a las constantes desobediencias, llevaron a la Fiscalía 9 a solicitar su detención. La orden fue concedida el 1 de junio por el Juzgado de Garantías 1 y remitida a la Comisaría Luján Tercera para su cumplimiento.
Paradójicamente, Romero mantenía contacto periódico con la dependencia porque debía presentarse a firmar cada sábado en el marco de la causa anterior que estaba próxima a llegar a juicio.
Mientras tanto, el dolor por la muerte de Neri Churquina continúa multiplicándose entre sus compañeros de fuerza y entre numerosos vecinos de Open Door que destacaban su trato cordial y su compromiso con la comunidad.
El servicio de sepelio del efectivo se realizará este jueves entre las 8 y las 14 en la sala velatoria del Jardín de Paz Oeste, ubicada sobre Acceso Oeste a la altura del kilómetro 58,300, para luego recibir sepultura en el mismo predio.
Las horas posteriores al ataque estuvieron marcadas por la desesperación dentro de la fuerza. Desde Open Door se solicitaron refuerzos de urgencia, pero alguno móviles no pudieron acudir de inmediato debido a la falta de combustible, una problemática que fue señalada tanto por efectivos en actividad como por personal retirado de la Policía.
En paralelo, la Comisaría Luján Tercera continuaba inoperable debido a las tareas de limpieza y relevamiento posteriores a las pericias. Un radio de aproximadamente una cuadra permanece cerrado al tránsito y con una fuerte presencia policial.