Nuevo jefe policial busca reordenar la seguridad

Con 48 años y 29 de trayectoria en la Policía Bonaerense, el comisario mayor Federico López asumió la Superintendencia de Seguridad Región AMBA Oeste II. Especialista en investigaciones criminales, tendrá a su cargo la planificación operativa en cinco municipios, con un modelo basado en la prevención, la tecnología y la coordinación entre fuerzas y Fiscalías.

Con apenas unos días en funciones como Superintendente de Seguridad Región AMBA Oeste II, el comisario mayor Federico López ya comenzó a imprimir su sello en el territorio.

Especialista en investigaciones criminales, con casi tres décadas de carrera dentro de la Policía Bonaerense y considerado uno de los superintendentes más jóvenes de la fuerza, quedó al frente de una de las regiones más complejas de la provincia, con jurisdicción sobre Luján, Moreno, General Rodríguez, Marcos Paz y General Las Heras.

El último fin de semana llamó la atención un incremento de los controles policiales en distintos puntos de Luján. Patrulleros apostados en los principales accesos y egresos de la ciudad, retenes móviles y efectivos solicitando documentación a conductores fueron parte de una postal poco habitual que puede interpretarse como el inicio de una nueva etapa en materia de prevención.

Aunque oficialmente no hubo un anuncio específico ni sobre su designación ni sobre esos operativos, todo indica que responden a las primeras directivas impartidas por el flamante Superintendente de Seguridad de la Región AMBA Oeste II, quien asumió hace pocos días.

Su llegada representa mucho más que un cambio de nombres dentro de la estructura policial. Se trata de un jefe con un perfil marcadamente técnico, formado durante casi toda su carrera en el área de Investigaciones Criminales y acostumbrado al trabajo contra organizaciones delictivas complejas.

Oriundo de Chivilcoy, López tiene 48 años y acumula 29 años de servicio en la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Esa trayectoria lo convierte, además, en uno de los superintendentes más jóvenes de la actual estructura de conducción de la fuerza.

A diferencia de muchos altos mandos cuya carrera se desarrolló principalmente en comisarías o áreas de seguridad preventiva, López construyó su experiencia en las Direcciones Departamentales de Investigaciones (DDI), donde se especializó en el esclarecimiento de delitos complejos.

Durante años integró la DDI Mercedes y posteriormente prestó servicios en la DDI Morón, dos destinos que le permitieron adquirir experiencia tanto en ciudades del interior como en el conurbano bonaerense.

En 2023 fue designado jefe de la Sub DDI Chivilcoy y, un año después, asumió la conducción de la DDI Moreno, cargo que desempeñó hasta ser promovido recientemente a la Superintendencia AMBA Oeste II.

Su especialidad siempre estuvo vinculada con la investigación criminal. Entre las tareas que marcaron su carrera aparecen la dirección de allanamientos de alta complejidad, investigaciones contra bandas dedicadas al robo agravado, piratas del asfalto, narcotráfico y asaltos comando, además del análisis de pruebas fílmicas, entrecruzamientos telefónicos e inteligencia policial aplicada al esclarecimiento de delitos.

Quienes trabajaron junto a él lo califican como un “dialoguista” ya que destacan un estilo de conducción basado en la coordinación entre distintas áreas de la fuerza y una fuerte articulación con los fiscales para agilizar las órdenes judiciales y los procedimientos investigativos.

También impulsó la incorporación de herramientas tecnológicas al trabajo cotidiano de las investigaciones, integrando la información aportada por los Centros de Monitoreo Municipales con el despliegue operativo de los comandos de patrullas y los anillos digitales de seguridad.

Antes de asumir su nuevo cargo protagonizó algunas investigaciones de relevancia. Durante el primer semestre de 2026, bajo su conducción en la DDI Moreno, se realizaron varios allanamientos simultáneos que permitieron desarticular bandas dedicada al robo agravado. Asimismo, dirigió investigaciones relacionadas con entraderas y otros delitos complejos en esa zona del oeste del conurbano.

Ahora, como Superintendente de Seguridad Región AMBA Oeste II, quedó al frente de la planificación operativa de cinco municipios. Desde esa función coordina el trabajo de las distintas Jefaturas Departamentales de Seguridad, responsables de supervisar las comisarías y comandos de patrullas de cada distrito.

Bajo su órbita también trabajan de manera articulada unidades especializadas como la Dirección Departamental de Investigaciones Moreno-General Rodríguez, los Comandos de Patrullas Rurales y la Policía de Seguridad Vial, especialmente en corredores estratégicos como el Acceso Oeste, la Ruta Nacional 5 y la Autovía 6, entre otras.

La base operativa de esta Superintendencia funciona precisamente en Luján, lo que convierte al distrito en el centro desde donde se planifican las principales acciones de seguridad para toda la región.

En el caso puntual de Luján, las primeras líneas de trabajo apuntarían a dividir la prevención entre dos escenarios claramente diferenciados.

Por un lado, el casco urbano y la zona turística, donde se reforzarían los controles destinados a prevenir robos de automotores y ataques de motochorros, especialmente en inmediaciones de la Basílica y la Plaza Belgrano, sectores que concentran una importante circulación de visitantes.

Por otro, el amplio sector rural del partido, donde la coordinación con el Comando de Patrullas Rural buscará combatir delitos en zonas alejadas del centro urbano, incluyendo localidades como Carlos Keen, Olivera y Open Door.

Otro de los ejes de gestión será el fortalecimiento de la coordinación con la Secretaría de Protección Ciudadana del Municipio mediante reuniones periódicas para analizar el mapa del delito y redefinir las cuadrículas de patrullaje según la evolución de las denuncias vecinales.

En paralelo, la estrategia regional contempla una fuerte presencia sobre los principales corredores viales. Los controles dinámicos se concentran especialmente en los distribuidores y accesos de Luján, Moreno y General Rodríguez.

La modalidad elegida consiste en operativos cerrojo móviles que cambian constantemente de ubicación para impedir que las organizaciones criminales anticipen los movimientos policiales.

Los procedimientos incluyen identificación selectiva de motocicletas y automóviles, controles de transporte de cargas para prevenir la acción de piratas del asfalto, inspecciones sobre colectivos de larga distancia y la utilización de sistemas lectores de patentes (LPR) conectados con los centros de monitoreo municipales para detectar vehículos con pedidos de secuestro activos.