Cuando el Papa Juan Pablo II estuvo en Luján

Llegó a nuestra ciudad en tren y, tras la misa en la que pidió por el fin de la guerra de Malvinas, se fue en uno de los colectivos locales de la línea 501.

El 11 de junio de 1982, cuando el conflicto del Atlántico Sur llevaba poco más de dos meses y la guerra entraba en su etapa final, Juan Pablo II aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza. Era la primera vez que un Papa visitaba la Argentina y también uno de los viajes diplomáticos más delicados de su pontificado.

El pontífice polaco acababa de realizar un viaje pastoral al Reino Unido y, para evitar que ese gesto fuera interpretado como un respaldo a una de las partes, resolvió viajar también a la Argentina con un único objetivo: pedir el fin de la guerra y promover una salida pacífica al conflicto.

Fueron apenas 31 horas en el país pero con una agenda cargada: durante ese lapso celebró una multitudinaria misa en Luján, rezó por los caídos y los heridos de ambos bandos, se reunió con la Junta Militar encabezada por Leopoldo Galtieri, mantuvo un encuentro con el Episcopado argentino y volvió a insistir públicamente en la necesidad de alcanzar una solución negociada.

Durante su breve estadía ofició misas multitudinarias en la Catedral Metropolitana, en la Basílica de Luján y en el Monumento a los Españoles, en el barrio de Palermo.

A nuestra ciudad llegó en tren desde Plaza Miserere y previa parada en Morón. Luego, se subió al Cadilac presidencial e ingresó por la avenida Nuestra Señora de Luján hasta el altar montado frente a la Basílica. Allí le obsequió la Rosa de Oro traída desde Roma. 

En su homilía, pidió por los muertos de la guerra y por la pronta terminación del conflicto. 

Finalizada la misa, la Policía intentó evacuar al Papa en un vehículo polarizado y blindado. Sin embargo, Juan Pablo II no aceptó: quería estar cerca de la gente y pidió subirse a uno de los colectivos locales de la línea 501 que estaba destinado al traslado de obispos y sacerdotes. 

Así, le improvisaron una silla al lado del chofer Ángel Milán del interno 1, que tuvo la responsabilidad de trasladar al Papa por las calles de Luján hasta llegar de nuevo a la Estación de Trenes para su regreso a Capital Federal. 

Antes de partir, el 12 de junio, dejó uno de los mensajes más recordados de aquella visita: pidió trabajar por una "paz justa, honrosa y duradera" y aseguró que tanto argentinos como británicos anhelaban el fin del conflicto. Dos días después, el 14 de junio de 1982, se produjo la rendición argentina en Malvinas.