El subteniente Maximiliano López continúa en estado delicado. Los médicos lograron extraer el proyectil alojado en el cuello y confirmaron que la vértebra cervical y el cerebro no presentan lesiones.
Con la evolución médica del subteniente Maximiliano López como principal foco de atención, sus familiares, compañeros de la Policía Bonaerense y allegados viven horas de expectativa y esperanza tras la compleja cirugía a la que fue sometido este miércoles en la Clínica Fitz Roy de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Las primeras informaciones que recibieron los efectivos policiales tras la intervención quirúrgica eran sumamente preocupantes. Los médicos habían advertido que el estado del subteniente era delicado debido a que uno de los proyectiles que había ingresado por una de sus axilas se encontraba alojado en una zona de muy difícil acceso, lo que comprometía la operación.
Ante ese panorama, compañeros de trabajo, amigos y familiares volvieron a convocar cadenas de oración para acompañar al efectivo de 38 años que atraviesa sus días más difíciles.
Sin embargo, con el correr de las horas comenzaron a llegar noticias alentadoras, aunque dentro de un cuadro que continúa siendo complejo y que requiere un seguimiento permanente.
El mensaje más esperado fue el que envió la pareja de López a sus allegados, llevando tranquilidad sobre los primeros resultados de la intervención.
Según lo comunicado por el personal médico, la herida de bala que sufrió en el fémur izquierdo fue estabilizada mediante la colocación de tutores externos y, afortunadamente, no se detectaron lesiones en las arterias de la pierna.
Otro dato considerado muy positivo fue el resultado de los estudios realizados sobre el cerebro, que descartaron cualquier tipo de daño neurológico.
Los cirujanos también lograron extraer el proyectil que había quedado alojado en el cuello. De acuerdo con el parte médico, la bala siguió una trayectoria de izquierda a derecha y, aunque pasó muy cerca de estructuras vitales, no alcanzó a impactar la arteria carótida.
Sí se detectó una pequeña lesión en la tráquea y todavía resta confirmar si el esófago sufrió alguna afectación, aunque las primeras evaluaciones indican que estaría intacto.
Como parte del tratamiento, los profesionales realizaron una traqueotomía para facilitar la respiración una vez que el paciente despierte del estado de sedación inducida.
Además, se le colocó un drenaje en el cuello para controlar la evolución de la lesión y, por el momento, será alimentado mediante una sonda nasogástrica.
Ahora la atención médica está centrada en la evolución de la lesión cervical, inferior a un centímetro, por donde ingresó uno de los proyectiles, así como también en el estado de uno de sus pulmones. El objetivo es evitar la aparición de infecciones y controlar que no surjan complicaciones respiratorias.
Los especialistas insisten en que el proceso será "día a día", aunque remarcan un aspecto fundamental: la vértebra cervical no sufrió daños, una noticia que representa un importante alivio dentro de la gravedad del cuadro.
Si la recuperación continúa dentro de los parámetros previstos por los médicos, López podría comenzar a alimentarse nuevamente por vía oral durante la próxima semana.
Mientras tanto, otro de los objetivos inmediatos es que despierte de la sedación y pueda respirar con normalidad, lo que permitirá confirmar que no existen lesiones pulmonares de consideración.
El subteniente resultó gravemente herido el martes alrededor de la medianoche mientras cumplía servicio de Policía Adicional en una Patrulla Municipal junto a una sargento. El hecho ocurrió en la calle Sor Josefina, entre Saavedra y Urquiza, en el barrio Fonavi, cuando los efectivos, tras una breve persecución, interceptaron una moto tipo enduro ocupada por un hombre y una mujer.
De acuerdo con la reconstrucción oficial, mientras el sospechoso era reducido y se encontraba en el suelo, extrajo un arma de fuego y efectuó varios disparos contra los policías. López recibió un impacto en la pierna izquierda, con orificio de entrada y salida que le provocó una fractura de fémur, además de otro disparo que ingresó por la axila derecha y cuyo proyectil quedó alojado a la altura de la séptima vértebra cervical, a apenas 1,5 centímetros de la médula espinal.
También recibió el impacto de otra bala en el pecho, que fue detenida por el chaleco antibalas.
En medio de esta difícil situación, compañeros de la fuerza realizaron una colecta para ayudar económicamente a la familia del subteniente, que permanece en la Ciudad de Buenos Aires acompañándolo y siguiendo minuto a minuto la evolución de su estado de salud, mientras toda la comunidad policial continúa aferrada a la esperanza de su recuperación.