Carlos Keen: otra vez los embates de fumigaciones

Una nueva aplicación de agroquímicos en las inmediaciones de la zona urbana generó malestar entre los vecinos y provocó la suspensión de clases y actividades en distintas instituciones. Reclaman controles, denuncian incumplimientos y comenzaron a organizarse.

En Carlos Keen volvieron a encenderse las alarmas ante una nueva fumigación con agroquímicos en las inmediaciones de la zona urbana. El episodio ocurrió durante la tarde-noche del martes 8 de septiembre y generó un fuerte malestar entre los vecinos, además de la suspensión de clases y actividades en distintas instituciones de la localidad.

Según denunciaron vecinos de Carlos Keen, la aplicación se llevó a cabo sobre la calle 2, entre 15 y José C. Paz, en un sector que se extendió durante varias cuadras. De acuerdo con lo señalado por los damnificados, se trató de una aplicación que no debería haberse realizado en ese sector, ya que la Ordenanza 5359/11 establece una zona de exclusión de al menos 500 metros para este tipo de prácticas.

Los vecinos también señalaron que no se cumplió con la obligación de comunicar con 48 horas de anticipación a los establecimientos educativos cercanos, tal como establece la misma normativa. La situación derivó en distintas medidas preventivas y en la suspensión de actividades en instituciones de la localidad.

Entre ellas, se suspendieron las clases en la Escuela Secundaria N° 4 y las actividades de la Biblioteca Popular y la Sociedad de Fomento, donde se desarrollan propuestas recreativas y deportivas, entre ellas fútbol. Lo mismo ocurrió en el Centro Cultural y Turístico. Según relataron los vecinos, además, varias personas manifestaron malestares de salud luego de la fumigación.

“Debido a una fumigación con agroquímicos realizada por un vecino en las inmediaciones, hemos decidido suspender la atención al público durante el día de hoy, priorizando el cuidado y la seguridad de nuestra comunidad”, comunicaron desde la Biblioteca Popular de Carlos Keen a través de sus redes sociales. En el mismo mensaje plantearon la necesidad de “tomar conciencia como comunidad sobre la gravedad del asunto”.

La Escuela Primaria de la localidad también emitió un comunicado para visibilizar la problemática y reclamar que se adopten las medidas pertinentes.

La preocupación de los vecinos no se limita al episodio ocurrido esta semana. En Carlos Keen sostienen desde hace tiempo que existe una particular preocupación por el impacto que las fumigaciones pueden tener sobre la salud de la población y vinculan esa inquietud con la presencia de enfermedades, entre ellas distintos tipos de cáncer. En ese sentido, recuerdan trabajos realizados por el científico del CONICET Andrés Carrasco, fallecido en 2014, quien investigó los efectos del glifosato y otros agroquímicos sobre embriones de anfibios y sostuvo que sus resultados mostraban efectos adversos de la exposición.

“No es pavada, gente, nos están envenenando”, sostuvo un vecino que dialogó con este medio, sintetizando la preocupación que volvió a instalarse en la localidad.

Ante el episodio, desde el Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) también difundieron recomendaciones para quienes pudieran haber estado expuestos. A través de una publicación, solicitaron a los vecinos que no dejaran de concurrir a la guardia médica en caso de presentar síntomas o malestares compatibles con el contacto con agroquímicos. “Es un atentado contra la salud”, expresaron desde el CAPS, al tiempo que recomendaron que quienes presentaran síntomas concurrieran a la guardia y dejaran asentada la atención en el libro correspondiente.

Además, desde el centro de salud se instó a los damnificados a concurrir a la Fiscalía para realizar las denuncias correspondientes y aportar todas las pruebas disponibles, como fotografías o videos.

ASAMBLEA

Frente a lo ocurrido, este martes los vecinos damnificados por la fumigación decidieron autoconvocarse y realizaron una asamblea de la que participaron decenas de personas. El objetivo fue comenzar a delinear una estrategia de organización y reclamo para los próximos meses.

De acuerdo con lo relatado por uno de los participantes a este medio, durante el encuentro surgió el compromiso de impulsar una asociación que reúna a productores y vecinos, con el objetivo de centralizar la información y canalizar las denuncias vinculadas a las aplicaciones de agroquímicos que los habitantes consideran ilegales, así como también registrar los posibles impactos sobre la salud, las afecciones y los malestares denunciados.

Los vecinos, además, fijaron una nueva asamblea para la primera semana de octubre.

UN PROBLEMA QUE TRASCIENDE A CARLOS KEEN

La preocupación expresada en Carlos Keen se inscribe, además, en un reclamo que distintos sectores vienen sosteniendo desde hace años en torno a los efectos de las fumigaciones sobre las comunidades educativas y la necesidad de garantizar condiciones ambientales y laborales seguras.

El pasado 7 de septiembre, distintos sindicatos docentes de la provincia de Buenos Aires, la Campaña por el Agua Limpia en las Escuelas (CALE) y el Encuentro de Pueblos Fumigados por la Agroecología y el Buen Vivir (EPF) difundieron un comunicado en el que reclamaron al Estado bonaerense “el reconocimiento de las enfermedades laborales de trabajadores/as de la educación vinculadas a la exposición a fumigaciones con agrotóxicos y al consumo de agua contaminada en las escuelas”.

El documento sostiene que se trata de una problemática que afecta desde hace años a numerosas comunidades educativas y menciona los casos de las docentes Ana Zabaloy, de San Antonio de Areco, y Estela Lemes, de Entre Ríos, como antecedentes de trabajadoras que denunciaron consecuencias vinculadas a la exposición a agroquímicos. Allí se enumeran tumores, pérdidas de embarazos y fertilidad, alteraciones neurológicas y hormonales, afecciones respiratorias e intoxicaciones, entre otras patologías.

El comunicado también menciona una investigación realizada por AMSAFE Rosario en 2024, en la que se denunció daño génico en docentes y auxiliares expuestos a agroquímicos en sus lugares de trabajo, y recuerda que la problemática fue planteada en distintos ámbitos, entre ellos una audiencia pública realizada en el Congreso Nacional en 2014.

Asimismo, los firmantes señalaron que desde 2016 distintos colectivos realizan el Mapeo Colectivo de Escuelas Públicas Fumigadas de la provincia de Buenos Aires, que registra instituciones afectadas por la deriva de fumigaciones. En ese marco, compartieron un informe correspondiente al Partido de Luján.

Otro de los reclamos está vinculado con el acceso al agua segura. Según plantearon, los análisis que actualmente se realizan en establecimientos educativos no contemplan de manera integral la posible presencia de agroquímicos, metales pesados y arsénico. “Lo que no se busca, no se encuentra”, señalaron, y reclamaron estudios integrales y la provisión de agua segura hasta garantizar su potabilidad.

El documento también recuerda que la Constitución Nacional, la Constitución bonaerense y la Ley General del Ambiente reconocen el derecho a un ambiente sano y establecen principios vinculados con la prevención de daños ambientales y a la salud. A su vez, cita la legislación provincial y normativa específica relacionada con la protección de la salud y la provisión de agua potable en establecimientos educativos.

Entre las demandas planteadas aparecen el reconocimiento inmediato y retroactivo de enfermedades laborales que las organizaciones vinculan con la exposición al agronegocio; análisis integrales del agua en las escuelas; provisión de agua segura; medidas de protección frente a las fumigaciones, con distancias progresivas y zonas de resguardo; y el cumplimiento de las condiciones de seguridad, higiene y salud laboral en los establecimientos educativos.

En Carlos Keen, mientras tanto, la problemática volvió a instalarse a partir de un episodio concreto. La fumigación del 8 de septiembre reavivó la preocupación que los vecinos sostienen desde hace años y que ahora busca traducirse en mayor organización, denuncias y pedidos de intervención.