Una multitud llegó a Luján movida por la fe

La 52ª Peregrinación Juvenil reunió a más de dos millones de personas que caminaron desde Liniers hasta la Basílica. Entre la lluvia, el cansancio y la emoción, los peregrinos volvieron a encontrarse con la Virgen.

Desde la noche del viernes, Luján comenzó a recibir una multitud de peregrinos que llegaron a la ciudad después de recorrer los 60 kilómetros que separan el barrio porteño de Liniers de la Basílica Nacional.

La llegada se intensificó durante todo el fin de semana y volvió a mostrar una de las expresiones de fe popular más importantes del país. Según las estimaciones del Gobierno Bonaerense, cerca de 2.700.000 de personas arribaron a Luján para encontrarse con la Virgen.

Bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”, el camino no fue sencillo para quienes decidieron ponerse en marcha. La lluvia acompañó buena parte de la noche del viernes y también la mañana del sábado, obligando a los peregrinos a avanzar bajo condiciones climáticas adversas.

El agua, el cansancio y los kilómetros recorridos se sumaron al esfuerzo físico de una caminata que, para muchos, representa mucho más que un trayecto entre dos puntos.

A pesar de las dificultades, durante las primeras horas del fin de semana las calles de Luján comenzaron a poblarse de jóvenes y familias provenientes de distintos puntos del país. Algunos llegaron en grupos, otros acompañados por amigos o familiares y muchos lo hicieron en soledad, pero unidos por una misma decisión: caminar hasta los pies de la Virgen. En el rostro de quienes alcanzaban la ciudad se mezclaban el agotamiento, las lágrimas, los abrazos y la alegría de haber completado el recorrido.

La convocatoria correspondió a la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, una tradición que año tras año transforma durante un fin de semana la fisonomía de la ciudad.

Desde Liniers, los peregrinos avanzaron por la avenida Rivadavia y luego por el tradicional corredor hacia Luján, en una marcha que volvió a convertir los 60 kilómetros en un recorrido cargado de historias personales, pedidos, agradecimientos y promesas.

La llegada a la Basílica fue, para muchos, el momento culminante de ese esfuerzo. Después de horas de caminata, el encuentro con la imagen de la Virgen condensó la emoción acumulada durante el camino. Para algunos significó cumplir una promesa; para otros, agradecer por un familiar, pedir por la salud o atravesar una situación personal. En todos los casos, la llegada representó el final de un recorrido físico que también tuvo una fuerte dimensión espiritual.

La peregrinación tuvo su momento central este domingo a las 7 de la mañana, con la misa celebrada frente a la Basílica. Allí, entre el cansancio de quienes todavía descansaban en las calles de la ciudad y la emoción de quienes acababan de llegar, volvió a expresarse una tradición que lleva más de cinco décadas. 

TESTIMONIOS

“Somos de Ituzaingó. Vengo a caminar con mi hija de 13 años, con mi comadre y su hijo, que tiene 15. Ellos es el segundo año que vienen. Es la fe, la fe que mueve montañas. Para mí es todo la Virgen de Luján. Tengo mucha fe en ella y lo que le he pedido me lo ha concedido. Es más para agradecer esta caminata”, contó una de las peregrinas.

Otros llegaron con varios años de experiencia en la caminata. “Es mi cuarta vez y mi pareja viene por sexta vez. Venimos de La Reja y van a terminar siendo siete horas las que caminamos”, relató otro de los peregrinos.

Florencia, en tanto, llegó junto a su cuñada. “Venimos de Ciudadela y ella de San Justo. Son como siete horas”, contó mientras avanzaba hacia la Basílica.

La convocatoria de este año tuvo además un significado especial para Luján: la peregrinación se realizó como antesala de la visita del papa León XIV, prevista para el 11 de noviembre. La llegada del Pontífice al Santuario Nacional será otro de los grandes acontecimientos religiosos que tendrá la
ciudad durante este año.