La investigación por el homicidio de Marianela Cabrera está abierta. La Policía buscaría a otro hermano del aprehendido por su presunta participación en los enfrentamientos. Testimonios de los vecinos describen una noche de violencia, destrozos y acusaciones cruzadas que terminó con la victima tendida sobre un charco de sangre en medio de la calle agonizando.
La investigación por el crimen de Marianela Ludmila Cabrera, de 23 años, continúa y los investigadores intentan reconstruir las circunstancias que desencadenaron la pelea fatal del sábado por la noche en el barrio El Ceibo.
Por el momento, hay dos personas detenidas: Ramiro Ponce, expareja de la víctima, y una mujer de 22 años que se encontraba en la vivienda donde ocurrió el enfrentamiento. Además, la Policía estaría tras los pasos de uno de los hermanos de Ponce por su presunta participación en los incidentes.
La reconstrucción de lo sucedido se apoya, entre otros elementos, en los testimonios de vecinos que observaron distintos momentos de una jornada marcada por las discusiones y la violencia e imágenes de cámaras de seguridad que obtuvieron los investigadores.
El episodio tuvo como escenario una vivienda situada en calle San Martiniano 2336, antigua Calle 210 bis y anteriormente identificada como calle Santa Clara, entre calles Larrea y Matienzo.
Allí vivían hasta el domingo, Enzo Ponce junto a su esposa, Candela, y sus dos hijas menores. En el momento del enfrentamiento también se encontraba una amiga de la familia, señalada como la presunta autora de la puñalada que terminó con la vida de Cabrera.
Según los relatos recogidos en el barrio, el motivo exacto de la pelea no pudo establecerse. Sin embargo, varios vecinos describieron una relación conflictiva entre los hermanos Ponce y aseguraron que las discusiones se repetían, especialmente cuando consumían bebidas alcohólicas.
«Los Ponce cuando se emborrachan después se desconocen», resumió una vecina. Otro residente del barrio vinculó el recrudecimiento de los conflictos con el regreso de Ramiro y su pareja desde el partido de La Matanza. «El barrio estaba re tranquilo hasta que volvió (Ramiro) Ponce con la mujer desde La Matanza hace un mes y medio, y ahí se empezó a desvirtuar un poco», sostuvo.
De acuerdo con esos testimonios, tres de los cuatro hermanos —Ramiro, Lucio y Enzo— solían reunirse para beber y, en determinadas ocasiones, terminaban enfrentándose entre ellos. «Se mamaron, se desconocieron, se sacaron trapitos al sol y después se metieron las mujeres y se pudrió todo», agregó otro vecino.
El sábado no fue la excepción. Según las versiones recogidas, los hermanos fueron vistos consumiendo bebidas alcohólicas desde las primeras horas de la mañana en la zona de Sanmartiniano al 2200, a pocos metros del lugar donde se produjo el crimen antes de la medianoche.
Ramiro Ponce y Marianela Ludmila Cabrera tenían un hijo de dos años y habían vivido hasta hacía pocos meses en Villa Scazo, en el partido de La Matanza. Desde el Día de la Madre, el niño estaba al cuidado de su padre y su abuela, que reside sobre la calle Larrea, junto a la Sociedad de Fomento del barrio.
Según las versiones vecinales y que analiza la Justicia, existían problemas de convivencia y una supuesta intención de la pareja de querer instalarse en la casa de Enzo Ponce. Ante el pedido de que se retiraran, habrían terminado alojándose en la vivienda de la madre de Ramiro.
Cerca de las 21 horas, siempre de acuerdo con los testimonios, se produjo una discusión en esa propiedad aparentemente por unas herramientas que no habrían sido devueltas. El episodio habría derivado en nuevos enfrentamientos entre los hermanos.
La tensión, sin embargo, no terminó allí. Un par de horas después, el conflicto se trasladó a la casa que Enzo Ponce alquiló hasta el domingo junto a Candela y sus dos hijas. Allí también estaba una amiga de la familia, que posteriormente quedó detenida.
Hasta ese domicilio habrían llegado Marianela, Ramiro, Lucio y posiblemente otras personas con intenciones poco amistosas. Según una de las versiones, la víctima y su pareja fueron a buscar a Enzo y Candela con la intención de enfrentarlos.
Los testimonios describen una pelea en la que habrían participado varias persona. En medio de los golpes y las agresiones, también resultaron involucradas las mujeres que estaban en la vivienda.
Una vecina que defendió a Enzo y Candela, intentó explicar la dinámica del conflicto. «El incidente fue entre hermanos, pero no sé por qué», manifestó. Y agregó: «La pelea acá comenzó entre dos mujeres y terminó con cuatro más».
Otra versión indica que Candela había resultado herida durante uno de los altercados y que, al llegar a su casa, se encontró nuevamente con quien terminaría siendo víctima y, al menos, uno de sus cuñados.
En esas circunstancias, habría pedido a su amiga que se retirara porque estaban sus hijas menores y la situación se había vuelto peligrosa. La pelea siguió dentro de la vivienda, donde, según los relatos, hubo golpes, gritos y objetos arrojados.
La violencia provocó importantes destrozos: quedaron vidrios rotos como así también la persiana de una ventana y la puerta que da a la calle. En medio del enfrentamiento, Marianela recibió una puñalada en el pecho. Las circunstancias precisas de la agresión y la intervención que tuvo cada uno de los presentes deberán ser determinadas por la investigación judicial.
MINUTOS FATALES
«Fue una pelea grandísima, se golpeaban, se gritaban y después pedían socorro a todos los vecinos que habían salido a mirar. Pero nadie les dio bolilla», relató una mujer que vive en el barrio y que por miedo prefirió refugiarse en su vivienda mientras duró la gresca.
Herida de gravedad, Cabrera salió de la vivienda dejando un rastro de sangre, caminó aproximadamente veinte pasos por calle Sanmatinianoen dirección a la esquina con calle Larrea antes de caer de rodillas sobre el pavimento.
Según los testimonios, después quedó tendida boca abajo, sobre un charco de sangre. Uno de los participantes de la pelea, la dio vuelta pero ya no volvió a moverse. Agonizante, permaneció sobre el asafalto durante aproximadamente media hora.
Minutos más tarde llegaron los Bomberos, que la trasladaron al Hospital local. De acuerdo con la información disponible, habría ingresado sin signos vitales y su fallecimiento fue confirmado poco después.
La escena dejó a los vecinos conmocionados. Varios habían salido de sus casas al escuchar los gritos y observaron parte de los enfrentamiento.
Por el crimen permanecen detenidos Ramiro Ponce -acusado por “Homicidio en grado de tentativa” presuntamente contra su hermano Enzo y su cuñada- y una mujer de 22 años, amiga de Candela que se encontraba en la vivienda quien fue imputada por: “Homicidio simple” al haber sido quien atacó a la victima con una arma blanca.
Según la información aportada, esta última no tendría una relación previa con la pareja conformada por Ramiro y Marianela. No obstante, la investigación busca determinar quién provocó la herida mortal, cómo se desarrollaron los enfrentamientos y qué responsabilidad tuvo cada una de las personas presentes.
También se procura establecer la posible participación de otro de los hermanos Ponce a quien la Policía buscó el domingo a la noche y el lunes por la mañana.
Mientras los investigadores reúnen testimonios y pruebas, el crimen de Marianela Ludmila Cabrera deja al descubierto un conflicto familiar que, según los vecinos, se había intensificado durante las últimas semanas y que el sábado terminó de la peor manera: con una joven de 23 años muerta, dos personas detenidas y un niño de dos años que perdió a su madre y con el padre, por ahora, privado de la libertad.