Martes//El programa reunió diferentes creaciones de Juan Pedro Esnaola interpretadas en el recientemente restaurado pianoforte Collard & Collard de la entidad.
Como creador Juan Pedro Esnaola (1708-1878), su prolífera labor estuvo destinada a la música litúrgica, los conjuntos orquestales, las canciones y las piezas de salón. Su principal mérito radicó en que, sin escapar de la influencia de algunos compositores europeos, imprimió en sus partituras características locales que constituyen un verdadero antecedente del nacionalismo musical argentino.
El ambiente musical de Argentina en la época de Esnaola permitía dos posibles actividades: el apoyo de la liturgia en la iglesia (música sacra) o la tertulia, música de salón y esparcimiento. Esta última respondía a los estrictos dictados de la moda de la época y se centraba en la danza, aunque también era costumbre escuchar intermedios y fragmentos instrumentales. Las polcas, valses, contradanzas y cuadrillas de Esnaola fueron muy populares en Buenos Aires durante la segunda mitad del Siglo XIX.
Actualmente se conservan 48 piezas para piano y aparentemente, ninguna es anterior a 1832, Muchas de ellas trascienden lo meramente coreográfico alcanzando un alto grado de estilización a través del pianísimo decididamente romántico del compositor.
El programa
Dividido en secciones, algunas sorteadas con comentarios o lecturas poéticas de Margarita Pollini, el concierto iniciado mucho tiempo después del previsto, incluyó minués, valses, contradanzas, cuadrillas y polcas, asumiento su ejecución en el pianoforte Collard & Collard el concertista Norberto Broggini.
Con importante trayectoria y formación en distintos centros musicales de Europa, Broggini apasionado por la música del nuevo mundo, se ha dedicado al rescate del repertorio de los siglos XVI al XIX que grabó en diferentes instrumentos históricos de América Latina.
Es promotor del Proyecto Esnaola cuyo objetivo es contribuir a la recuperación del patrimonio artístico musical de nuestro país, comenzando precisamente por las obras de músico mencionado, quien fuera su primer compositor y autor de la versión definitiva del Himno Nacional Argentino.
Con sutileza y matices en total correspondencia con cada una de las obras, Broggini dejó ver su rigor y sensibilidad para afrontar la empresa que se propuso, vertiendo su talento con generosidad en el estudio y defensa de una música que hace a las raíces de nuestra historia.
Con su presencia, Broggini dejó su huella en Luján, tras una valiosa interpretación que ganó la atención de los asistentes.
El concierto fue organizado por el Complejo Museográfico, su Asociación Civil y la Universidad Nacional de Luján.