La obra se llama "Puño que reclama justicia" y fue descubierta por su impulsor Osvaldo Caldú. Está en la rotonda Dardo Sebastián Dorronzoro, ubicada en Fray Manuel de Torres y Luis Gogna.
De un yunque magnánimo emerge un puño apretando con fuerza un bolígrafo. Construido en hierro, el metal noble que trabajaba en su taller a dos cuadras de la rotonda que lleva su nombre, este sábado fue descubierto el monumento que recuerda al poete y desaparecido durante la última dictadura cívico-militar a Dardo Sebastián Dorronzoro.
El monumento, tal vez el más bello que tiene hoy Luján, puede ser admirado en la rotonda de Fray Manuel de Torres, donde ayer por la tarde se realizó un acto que contó con la presencia destacada de Osvaldo Caldú, un lujanense que fue discípulo y compañero de Dorronzoro y que desde hace 40 años vive en México.
“Quino” Luna leyó varias adhesiones que hicieron llegar organismos de Derechos Humanos y agrupaciones políticas de izquierda y, antes de dejar paso a Caldú, destacó el esfuerzo que hizo “por mantener viva la memoria” y “porque hizo del homenaje permanente a Dardo su leitmotiv y una razón de vivir”.
“Además de Osvaldo, mucha gente ha participado de este proyecto. La lista es larga. Lo importante es estas son tareas de pueblo. Esto no es una obra individual sino un colectivo social y militante que ha logrado coronar para Luján más que un monumento para Dardo: va a ser el monumento a la poesía y el monumento a la consecuencia con las ideas”, dijo Luna.
Caldú, el hacedor de esta obra que tras cinco meses entre viajes en barco y trámites para retirarlo de la aduana, es ahora una realidad, reconoció estar emocionado al reencontrarse con vecinos a los que no veía desde hacía cuatro décadas. “Esto es un homenaje a Dardo y a todos los compañeros que están desaparecidos. Es reconocer la lucha de las Madres, recodar a Nelly (Dorronzoro, su compañera) y a 24 que nos faltan a nivel local y 30 mil que faltan en el país mientras los crímenes están prácticamente impunes”, señaló.
El monumento tiene en su interior un cofre con libros, fotos, recuerdos de Dardo y está sujeto al piso con una base de hormigón prácticamente indestructible.
IMBORRABLES RECUERDOS
Empezaban a caer algunas gotas de un cielo gris plomizo cuando Caldú hizo hincapié en que los militares de esa época que participaron en la desaparición de personas “traicionaron el principio fundacional del Ejército Argentino que es el pensamiento sanmartiano de no desarmar la espada para derramar sangre de argentinos. Creo que hay que juzgarlos como civiles por crímenes de lesa humanidad y los militares merecen el fusilamiento por la espalda por alta traición a la Patria, que es la forma que se castiga en el Ejercito a los traidores”, opinó aunque admitió que no todos piensan de este modo.
Agradeció a todos lo que hicieron posible que la obra sea una realidad. Mencionó, en tal sentido, al Concejo Deliberante que aprobó su colocación en esta rotonda, a la ex intendenta Graciela Rosso y se emocionó al mencionar a su esposa Margarita.
Luego y como un símbolo que resume parte de su vida junto a Dardo Dorronzoro, se dirigió a un yunque más pequeño donde trabajó varios años, tomó un martillo y golpeó el metal al lado del monumento, rememorando de algún modo el sonido familiar que lo formó en el oficio y en la vida junto a Dardo en el taller ubicado en calle Roque de Luca. “Este barrio se despertaba con el sonido del martillo de Dardo, se volaban los pájaros y llegaban los 16 o 17 gatos a comer porque estaban cocinadas todas las quijadas que preparaba todas las mañanas. Después, empezaba el mate y llegaban amigos, poetas, escritores, delincuentes, borrachos y todos eran bienvenidos”, sostuvo.
Caldú golpeó el (su) yunque varias veces y el público presente lo acompañó con aplausos. Fue otro de los momentos de alta emoción. Anunció que estaba llegando el embajador de México en Argentina al tiempo que valoró el apoyo de la embajada mexicana, la Municipalidad de Luján y a “Quino” Luna por facilitar el traslado y la llegada de la obra.
ENTRE DOS TIERRAS
Habló de su pasado como militante, su estadía en prisión hasta que consiguió exiliarse primero en España y luego en México donde fijó residencia. “Hoy en México hay cantidad de actos durante varios meses. En el Museo de la Fotografía está exhibida durante tres meses, posiblemente, la última capucha del Comando Bruno Genta que operó en Luján y masacró a todos nuestros compañeros. Mi hermana conservó una y mi madre otra que la usaba para comprar papás para demostrar que no la habían intimidado”.
Sobre esa época oscura, Caldú recordó que el Comando Bruno Genta “nos amenazó con un comunicado y de los veinte y pico solo vivimos dos o tres: “El Alemán”, mi hermano que se salvó tirándose de un tren en General Rodríguez y después murió en 1989 en La Tablada (en el copamiento al regimiento militar). Este grupo de extrema derecha fue una de las expresiones más criminales de la dictadura cívico-militar y eclesiástica. Conocimos curas heroicos y luchadores pero la Iglesia en Luján fue particularmente conservadora y le dio la comunión a los dictadores. (La Basílica) es una de las pocas iglesias en el mundo que adentro tiene rosetones de espadas y no son espadas que lucharon por la independencia son las espadas de los militares que hicieron la masacre de la Patagonia, de los Talleres Varsena”.
“Ese comando, con milicos de Mercedes, donde salió (Jorge Rafael) Videla fue una de la expresiones más fascistas porque en el comunicado nos condenaban a mutilación total y esto lo cumplieron sistemáticamente. Por cuestiones de azar, encontré hace años en Campana a una persona de Luján llamada José Basman, que encontró un cuerpo sin cabeza en la orilla del río. Basman tenía camiones atmosféricos y había policías que sacaron de la bolsa una nota que decía: ‘Tantos fierros de tal tamaño. Dardo. Ferretería Freire’, que era donde comprábamos materiales. Ese cuerpo no se pudo recuperar y seguramente está entre Campana y Pilar. Pero la operación de ese comando criminal tuvo una eficiencia increíble”, aseveró.
Su vínculo con México está plasmado en el Monumento. En uno de sus lados, hay una frase en homenaje a los estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa que dice: “Quisieron enterrarnos. No sabían que somos semilla”. A esto, Caldú agregó que “Dardo amenazado dijo: ‘Sobre mi tumba verán florecer un puño’. Por eso, a esta obra la llamamos: ‘Puño que reclama justicia’. Y espero que reclame justicia a los sectores fascistas que participaron del golpe cívico, eclesiástico y militar hasta que el último pague porque aquí lo que se ejecutó fue a jóvenes inocentes que creían en la esperanza, en un mundo mejor y que se brindaron su vida generosamente. Y espero que este puño dure hasta que el último de los criminales sea condenado”, dijo sobre el final de su alocución antes de invitar a los presente a un gimnasio cercano donde prosiguió el acto conmemorativo “al estilo mexicano: con comida y alcohol, como se recuerda a los muertos” en el país azteca.